sábado, noviembre 08, 2008

Día de Muertos

(Debido a un problemita con mi cámara este post está retrasado una semana)

Toda mi vida me ha gustado el Día de Muertos, por el pan y el chocolate, por las catrinas que decoran las tiendas y las escuelas, por las calaveras (esas rimas malas malas con las que nos burlamos de los vivos que nos caen bien, y también de los que no tanto), por el cempaxóchitl y los altares.

Este año, el sábado 1º anduve todo el centro con mi señora madre, curioseando y tomando fotos de todo lo que había para ver. Aquí, una cuantas de esas fotos.


En la plaza de armas los jardines tenían tumbas falsas y recreaciones de cómo se arrglan las tumbas de los cementerios de la región.


En cada esquina de la plaza había puertas con flores y en las fuentes una catrina.





Catrinas en el kiosko. El niño hacía su mejor esfuezo por bailar la Danza de los Viejitos frente a la calaca que vestía la indumentaria de dicha danza.


Catrinas en la plaza del Mercado de Dulces.





Arte (de ése que yo no entiendo): Altar monumental y la ficha informativa con lo que quiso decir el artista (muy importante).

En la Casa de la Cultura se montaron varios altares "alternativos":


Arte : Altares intantiles 1. Qué triste que un niño diga que los magos de hoy son farsantes. Así de malos son esos magos y así de perdida está la inocencia.




Arte: Altares infantiles 2. Los habitantes del panteón. Quiero el conejo.


Arte: La mensajera de la muerte.


Arte: Separación. Cuerpos inertes, el alma se ha ido.


Arte: La puerta. Parece en realidad que uno es el muerto parado por una eternidad frente a la puerta mientras del otro está la vida, porque en la tele se muestra un video de la gente caminando por la calle pero en cámara rápida.


Arte: Cartel. Respecto al 15 de Septiembre.


Arte: Breve, sutil y muy bonito. La foto no le hace justicia.



Ofrendas tradicionales en la Calzada de los Poetas. Hechas por estudiantes de distintas carreras de la UMSNH, a la usanza de varias regiones de la comunidad Purépecha del estado. Qué bonito.




En la Plaza de Armas la artista local Ireri Castro invitó a la gente a expresar mediante un dibujo o una frase, lo que sentía en cuanto al atentado del 15 de Septiembre. La gente se acercaba a participar y en los papelitos se leían expresiones de apoyo, de ánimo y también muchas peticiones de que se agarre a los verdaderos culpables. Éste fue un tema recurrente en la ciudad. De hecho, en la Plaza Melchor Ocampo, donde estalló un de las granadas, se montó una ofrenda de flores de cempaxóchitl que formaban una cruz y rodeada de veladoras para las víctimas del atentado.

Hay más fotos pero ya es mucho. Luego las pongo en la barra lateral.

En la noche cené pan de muerto con chocolate (después de la hamburguesa, jeje, es que eso de patinar en hielo da mucha hambre -¡Morelia tiene pista de hielo!-).

También hubo exposiciones en otros sitios (Calzada de San Diego, museos varios) y obras de teatro. El viernes se tocó el concierto tradicional en Catedral y hasta el jueves, me parece, se estuvo interpretando Juan Tenorio. En la Casa de la Cultura también se presentó Pedro Páramo, de Juan Rulfo.

Así fue el fin de semana de muertos en Morelia.

domingo, noviembre 02, 2008

Eso es cosa del diablo...

Anoche iba a ir a una fiesta, pero me quedé dormida. Ay, la edad. Yo sí quería salir pero mi cuerpo en envejecimiento dijo: Ya basta, el domingo te fuiste a un concierto, el jueves te desvelaste viendo una película francesa -La faute à Fidel, la recomiendo ampliamente-, el viernes te fuiste a una fiesta de disfraces y hoy anduviste caminando en tacones todo el día. Estoy cansado, duérmete. Eso dijo, y no me pidió permiso y me quedé sumida en el más profundo sueño. Que feo es ser víctima de la sublevación de tu propio cuerpo. En fin.

Es fin de semana de muertos, vine a Morelia a ver qué me encontraba en estas tierras llenas de tradición y buena comida. Y sí me encontré con varias cositas. Mucho que publicar. Al final me quedé con dos temas. Uno, es este que surgió mientras comíamos hamburguesas con la mitad de mí que no está conmigo y con Manuel en el negocio de Sofía, después de ir a la pista de hielo (¡Morelia tiene pista de hielo!) a caer una vez en una rodilla y otra de sentón mientras intentaba esquivar a un güero que parecía haber nacido en patines sobre un pista de éstas. Méndigo. Bueno, el tema es un "invento" que parece ser un juguete revolucionario: The Genpets, mascotas hechas mediante bioingería, tienen huesos, sangre y músculos de verdad, decía Manuel, son como tamagochis vivos, los tienes que alimentar y blablabla. Nah, eso no es cierto, le dije. Eso no se puede. Que sí, que está en la red, hay videos y no se qué. Que no, ha de ser un robot. Que sí, y no es robot, está vivo. No. Sí. Sofía y Manuel describieron a los monos y yo me lo imaginaba, hacía de cuenta que era posible y me daba cosita. Pero yo sabía que eso no podía ser más que un mito urbano, de lo contrario ya le habrían ganado el mandado a Sámano. Finalmente me dijo Manuel que lo checara y desmintiera la historia para calmar su alma afectada por semejante aberración.

Anoche me quedé dormida, pero hoy, domingo de flojera, me vine aplastar frente la maquina a ver qué onda con los monos estos. Me encontré con la página de los GenPets, fabricado por la compañía, BioGenica. Y resulta que sí, anuncian a su producto como una mascota hecha por bioingeniería: "Son mamíferos vivos, que respiran [...]tienen huesos, sangre y músculos. Sangrarán si los cortas y moriran si los maltratas como cualquier otro animal [...] su existencia fuera del empaque es totalmete orgánica" Miedo. Resulta que se anuncian varias líneas del juguetito este, según la personalidad que tienen, todas positivas: Aventurero, Calmado, Juguetón, etc. Pueden ir y leer toda la sección de FAQs de la página, si gustan. Este el juguetito:



¡Qué cosa tan fea! También me encontré este video:



En el video sí se ve a leguas que es falso. Seguí picándole aquí y allá y me encontré con que el asunto es viejo. Finalmente di con el responsable: Adam Brandejs. un "sculptor slash programmer based out" (lo que sea que eso signifique) que está bastante impresionado con el asunto de los mamíferos fluorescentes y otros avances de la ciencia que implican la manipulación del material genético para cambiar las características de los organimos, etc. En su página expone todo su trabajo, incluyendo su idea de los Genpets. Su idea era enfrentar a la gente con la posibilidad de comprar vida artificial. El proyecto además de toda la construcción de la instalación que simula una pared de tienda con varios ejemplares y que implica la elaboración de los muñequitos y de sus empaques con "monitores" y "tiras medidoras de frescura", también incluye el diseño de la página web con todos los elementos del mercadeo del caso. El tipo se asustó mucho cuando vió que la gente lo aceptaba y empezaba a preguntar precio y puntos de venta. Ahora, comprar vida artificial es aceptable.

En su página dice: "To dismiss Genpets as a 'hoax' would be to completely miss the point. The spirit of art is to create an illusion". Y dice también: "The question surrounding bioengineering is not in it's positive or negative ramifications, or where it can take us; it is whether or not we are responsible enough to go there"

Estoy impresionada. Por lo pronto ya cumplí con Manuel. Le pude demostrar que todo era mentira.

Fragmento VII

El grado de estupidez al que había llegado le parecía insoportable, imperdonable. Lo había evitado por tantos años y justo ahora, cuando el cuerpo ya no está para estos altibajos emocionales, cuando la edad ya no es un pretexto para armarse un melodrama personal, justo ahora, cae en el juego éste del amor imposible y sus ilusiones injustificadas, de la desilusión y la desesperanza que lo siguen siempre. Justo ahora.


Se acabó el cigarro. Tan pronto. Hacía mucho que no fumaba, pero es que era la única actividad compulsiva que le permitía sentarse a desmenuzar la situación sin romper a llorar como adolescente. Necesitaba hacerlo, evocar cada paso que le fue llevando a este doloroso momento.


El fuego fue el pretexto. Él no tenía con que prender su cigarro así que buscó al fumador más cercano para pedir prestado un encendedor. Y se lo pidió a ella. Lo hizo varias veces durante la noche, lo que dio pie a bromas y luego a una muy amena conversación. Bailaron y después terminaron juntos en casa de él. Ella se fue al siguiente día sin la intención de verlo otra vez y él siguió su día como cualquier otro. Había sido una noche agradable pero no particularmente interesante. Cerca de dos años después casi chocan de frente en la calle, pues ella estaba distraída viendo un aparador y él caminaba viendo al piso sin pensar en nada en particular. La sorpresa del encuentro generó cierta tensión que se alivió cuando él le invitó un café y ella lo rechazó porque ya tenía planes. Más por amabilidad que por otra cosa, ella sugirió otra fecha y el aceptó, sin particular entusiasmo.


La cita terminó de nuevo en casa de él. A la mañana siguiente ella se fue un poco más tarde que la primera vez, solo porque esta vez ningún compromiso la apuraba. A partir de ese día los encuentros se repitieron cada vez con mayor frecuencia. Supieron a qué se dedicaban, de dónde venían y dejaron ver un poco de sus planes, pero muy poco en realidad. La información más personal siempre quedó reservada.


Su relación se dio, desde entonces, por temporadas. Por meses estuvieron viéndose, en casa de cualquiera de los dos. De repente alguno de los dos no tenía humor para encuentros casuales, desaparecía por un tiempo y volvía a aparecer después. Nunca hubo ningún reclamo pues en realidad ninguno tenía a esa relación como un compromiso de ningún tipo. Nadie cuestionaba las ausencias repentinas pues querían reservarse el derecho de hacer lo mismo cuando así lo necesitaran.


En uno de los periodos de ausencia él comenzó a salir con una chica vecina suya. Era una relación formal. Después de los primeros meses de idilio la relación se fue sumiendo en una rutina natural para él, pero que era insufrible para su pareja. Su apatía casi natural hacia todo exasperó de tal manera a la chica que acabó abandonándolo después de un pleito en el que él se limitó a escuchar y a abrir la puerta para que se marchara. El suceso fue agotador así que fue a descansar en los brazos de ella como quien va de vacaciones lejos del ajetreo diario. Le contó lo que le pareció que podía contar y ella rió de buena gana de imaginar el berrinche de la otra frente a la cara flemática de él. Lo mismo pasó el día que ella decidió aceptar a un compañero de trabajo como pareja y a quien dejó pasmado y con el anillo en la mano cuando él insistió en que se casaran ahora, solo a dos meses de estar saliendo, o moriría de desamor, el muy ridículo.


Algunas veces pasaron años completos antes de volverse a ver. Cuando se reencontraban sentían esa alegría que genera ver a un viejo amigo. Solo eso. La historia se repitió por años, cada vez eran menos jóvenes, pero la sensación de descansar de todo estaba siempre garantizada. Cuando él salió del hospital después de su más grave crisis respiratoria solo quería estar en casa, pero de alguna manera tenía la necesidad de tenerla a su lado como la tuvo en los últimos días que estuvo internado, y así se lo hizo saber. Ella se mudó solo con una parte de sus cosas y dejó de fumar para no afectar la delicada salud de su compañero. Su vida no fue muy diferente al de un matrimonio de muchos años. Nunca hablaron demasiado, no tenían porque hacerlo ahora. La sola presencia del otro era suficiente para sentirse bien. Parecía una situación estable


Después de varios meses él comenzó a levantarse en la madrugada, se quedaba por un par de horas en la sala y volvía a repasar su vida y todo cuanto vino a su cabeza mientras no tenía otra cosa que hacer que tomar medicamentos y hacerse ideas. Ella se dio cuenta desde la primera vez que pasó y lo dejó hacer. No tenía por qué interrumpir sus más profundos pensamientos.


Un domingo cualquiera ella se levantó estando el sol ya muy en alto. Fue al comedor y se encontró la carta que ahora está hecha pedazos junto al plato que sirve de cenicero. Él simplemente no sirve para esta vida gregaria; por ésta única vez va a ir contra la inercia y va a hacer el esfuerzo de despojarse de toda la comodidad y el gusto de tenerla al lado y se va a ir a donde no pueda contaminar de su apatía a nadie, con la tranquilidad de que ella no tendría idea de dónde buscarlo. Junto a la carta estaba una cajetilla nueva y un plato lleno de colillas que dejaba como constancia de que le regresaba su vida y que él recuperaba la propia.


Así que se fue a morir quién sabe a dónde sin ella, que nunca había pensado en lo terrible que era quedarse sola cuando ya había imaginado el resto de la vida en compañía de alguien, que había sido capaz de dejar su más arraigada adicción por bien de alguien más que ella misma, que había empezado a sentir mariposas en el estómago cuando lo veía. Bueno, pues que se muera, pensó mientras encendía el último cigarro, de cualquier manera, nos vamos a morir todos algún día. Escogió que al menos en su caso no sería de desilusión y expulsó el humo en una exhalación que por fin fue lenta y sin espasmos de llanto.

-Aura

jueves, octubre 30, 2008

El hongo que caza insectos

El video que puso Hugo en los comentarios de Una de hongos fue tan bueno, que lo pongo aquí.



Algunos hongos pueden ser muy agresivos.

martes, octubre 28, 2008

Diez horas por dos.

Entre las muchas cosas que no hice en mi adolescencia (y hasta este fin de semana) fue ir a un concierto. En esos tiempos era bastante apática hacia los desmadres masivos, lo que se me ha ido quitando con la edad (quien lo dijera). Así que cuando Noé dijo: Café Tacuba en la clausura del Cervantino, vamos, yo rápida y expedita dije que sí. Muchos tenía la intención de ir. En bola al desmadre masivo, sonaba prometedor.

Llegó el día, me levanté veinte minutos antes de las ocho y llegué a la central a las ocho veinte. Para entonces ya sabíamos que solo Noé y yo iríamos temprano, a apartar lugar. Los demás llegarían después. Noé no llegaba aún pero decidí adelantarme a comprar los boletos del flecha con validez hasta las 9:27am, saliendo un camión cada 15 minutos. Chale, solo una hora de validez, yo me acordaba que eran dos. Y entonces vi el reloj de la taquilla: 7:28. Me lleva la fregada, fue el cambio de horario y yo ni en cuenta. Ya no recuperé mi hora de sueño arrebatada por el cambio al horario de verano. Coraje chiquito. En esas estaba cuando llegó Noé y antes de los buenos días me quejé de mi hora de sueño perdida para siempre jamás. No se sorprendió. Confesó el muy cínico que él sí lo sabía y decidió no decirme para irnos una hora más temprano. Otro coraje chiquito.

Llegamos. La fila en la puerta de siempre de la Alhóndiga para entrada libre ya abarcaba una cuadra. Habíamos pensado que iba a estar más larga, así que con optimismo nos fuimos a desayunar con calma. Chilaquiles verdes con huevo, frijolitos, café y jugo de naranja de bote. Calidad moderadamente buena. Charla agradable. Tiempo de volver. La fila casi abarcaba las dos cuadras, solo que la segunda cuadra es bastante más larga que la primera, como sea nos formamos atrás de dos parejas de darketos muy agradables. Y ahí comenzó la espera. Son las diez de la mañana. Charla charla, risas varias, más charla, silencios necesarios. Agua, mucha agua. Baño. El sol ya estaba sobre la calle. Fui por unos lentes de sol de $70.00 00/100 M.N. Y también por unas ligas para peinar. La idea fue de Noé. En las siguiente hora me la pasé tratando de replicar el peinado que alguna sobrina suya tuvo a bien crear en su "quebrado" cabello y que consistía en hacer pequeñas coletitas por todo la cabeza. Quedó excelente. Solo fue opacado por unos punks de cabellos en conos colorados.

Mensaje de la banda. No van a llegar, gracias. Pues ni modo. Pasa de la una, Erandi también se comunica, ya está ahí, me busca y no me encuentra. Finalmente nos vemos y me dice que hay otra fila para entrada general. Se formó más tarde y ella y José están mas o menos a la misma altura que nosotros. Cada quién se queda en su fila. Nos veremos adentro.

Tres de la tarde. Hace hambre. No me gusta esperar mucho tiempo así que me ofrezco para ir por las tortas. Tortería uno: no hay bolillos. Chale. Tortería dos: Solo de chorizo, no manches, eso no llena. Tortería y fonda tres: Ahorita te tomo la orden. Pasan diez minutos. Oye chavo, nada más una pregunta, ¿tienes tortas de milaneza? No, ya no hay tortas. Otro coraje chiquito con mentada interna. Restaurant que vende tortas cerca del Teatro Juarez; ¿Tiene tortas para llevar? Ahorita no a menos que quieras esperarte unos 50 minutos, tengo mucha gente. Nel, gracias. Finalmente la calle Truco. ¡Cómo quiero esa calle! Y ahora más. Ahí estaba, sola, solititita con muchos bolillos a la vista, la Tortería Truco: Dos tortas especiales grandes con todo para llevar: diez minutos después ya estaba con las tortas y los refrescos de regreso. Calmamos a Gertrudis Solitaria para que no comiera nuestras propias tripas y dieron las cuatro. ¡Ya es hora de que abran las puertas!

Todos se levantaron de sus lugares, fueron a recoger del piso las cosas que guardaban el orden de la fila en lo que descansabamos a la sombrita y esperamos a que abrieran. Y esperamos, y esperamos... y seguimos esperando ¿Qué pasa? Mesajes de texo a las 4:22, Erandi ¿Ya avanzaron?, acá no se ve movimiento. Ya estamos adentro. ¿Y está lleno? No, toda la parte de arriba está vacía. Bueno, al menos. Alba, que llegó por su cuenta cerca de las cuatro de la tarde logró acomodarse en la calle que queda atrás del escenario. Hasta ella está acomodada antes que nosotros. Otro coraje, ya no tan chiquito. ¿Por qué no abren?

Pasa de las cinco. No se ve movimiento. La música andina del tianguis de chácharas "no-sé-qué-Quetzalcóatl" ya nos tiene hasta la madre, por decir lo menos. Sobre todo porque es un solo disco repetido ad-infinitum. La fila grita Que la quite, que la quite y el ofendido encargado del sonido tuvo a bien subir el volumen hasta donde le fue posible. Rechifla general. Avanzamos por fin, pero muy poco. Un metro, tal vez dos. Espera, larga espera y otro metro. Cerca de las siete avanzamos casi media cuadra. Otra vez espera.

Se corren los rumores de que en la entrada los colados ya llenaron la calle, que rompieron el cerco de policias y que salieron los granaderos a poner orden. Parece que hasta gases lacrimógenos lanzaron, eso dicen. Desde donde estamos nosotros no se ve nada, no se ve movimiento. Esperamos. Empieza a avanzar la fila. Siete y media, falta media hora para que empiece el concierto y seguimos afuera. Coraje. Vuelve a avanzar. Finalmente estamos en la cuadra de la Alhóndiga. Rumores de que adentro ya esta lleno, se llenó con las otras filas. Mucho coraje. Finalmente llegamos a la esquina. Pocas personas nos separan de las valla de policías. La tensión entre los de la fila y los colados crece. Ya no hay paso. Desde las diez de la mañana formados y a tres metros de la puerta ya no hay paso. Harto coraje.

Los colados empujan. Los policias empujan en direccion contraria. De alguna manera quedé en un lugar donde los empujones no se sienten tanto. Algunos grupos se retiran a empujones. Ahora sí, lo único que tengo enfrente es un policia. Los colados empiezan a empujar al grito de portazo. Noé me orienta para no sufrir empujones innecesarios. Susto. Mucho susto.

Ocho de la noche. Suena la música. Grita la gente que está adentro. Empieza el concierto. Se prende la raza de afuera. Se rompe el cerco otra vez. ¡Corre! Y corres, porque todos los de atrás van a correr y si te quedas te llevan entre las patas. En la calle a un costado de la Alhóndiga, antes de la explanada hay una segunda valla. La gente se detiene sola, pero después de un rato los de adelante rompen también ese cerco. ¡Corre! Otra vez. Finalmente estamos en la calle a un lado de las graderías. La gente se va deteniendo sola. Los empujones que aún se sienten entran en la categoría de normales. Ya no supe si era la segunda o la tercera canción pero ahí estabamos. Al fin. Desde nuestro sitio las pantallas se veían muy bien y, según se moviera la gente, podías alcanzar a ver el escenario. Se nos ocurre voltear a ver la parte final de las gradas. Aún hay espacio pero ya no quisieron dejar entrar. Ojetes.

Como sea estamos adentro, estamos en el concierto. Justo empieza La Ingrata. Brinco, canto, bailo y grito. Eso es mucha, mucha euforia junta y siguió generándose por dos horas. A las diez y pasaditas acabó el concierto. La gente se retiró en calma. Unas chelas para calmar la euforia residual.

Tiempo de volver. Fuera de los 15 minutos de estrés en la puerta, el día ha sido maravilloso. El concierto excelente. No sé por qué no había hecho esto antes. Lo volveré a hacer. Aunque para la próxima, trataré de comprar boleto.

jueves, octubre 16, 2008

Eso me causa euforia ¿a tí no?

Hace un tiempo Z persona me preguntó qué me causaba euforia. No le pude contestar, de repente me vi como una persona a la que nada en particular le emocionaba demasiado... pero no, esa imagen no coincidía conmigo, porque soy de hecho muy emotiva y mi estado de ánimo es más parecido a una montaña rusa que a otra cosa. Solo que de momento no podía atinar en función de qué se generaban esos picos de euforia. Poco después me vino de golpe la respuesta: bailar. Sí, bailar es mi actividad favorita. No soy una gran bailarina pero andar ahí en la pista gastando los tacones (pues cuando voy a bailar es el único momento en el que prefiero los tacones) es una de las cosas que más feliz me hace, independientemente del grado que gracia que tenga para eso.

La otra cosa que me hace sentir liberada es gritar, como cuando grita uno desde la banca de la porra en un partido de lo que sea. Ahora que el Campus anda en esas de jugar el torneo anual de Volley, dos veces a la semana descanso de todo estrés dejando casi inútil a la laringe, porque se tiene que animar al equipo, y si tu equipo no juega, pues hay que animar al que sigue en tu lista de preferencias. A veces, hasta me llevo la contraria y juego un rato. Pero adentro de la cancha también grito, muy buen método pa'destantear al enemigo.

Así que esas son las cosas que elevan mi nivel de euforia; uh, qué sofisticada. En cuanto a las cosas que enlistó Z persona el día que hizo su pregunta, para ver si entre ese montón de opciones encontraba la correcta, como una buena pelicula, un buen café, un bonito cuadro o escultura (yo agregaría, un bonito atardecer) son cosas que no pueden tener en mi el efecto del baile o el grito. Esas cosas, cuando me agradan mucho, me hacen sentir una profunda calma. Como la música debiera calmar a las bestias. Son más bien efectivos sedantes para un ánimo trastocado.

Y pues ya, eso era todo.

lunes, octubre 13, 2008

Una de hongos.

Hace unos días Luis (el de los Cuentos en la Huerta) publicó una muy bonita foto de unos honguitos blancos y a pregunta expresa contestó que sí, que ellos eran muy simpáticos, menos los que salían en las tortillas. Tuve que salir en defensa de estos organismos que me han permitido comer los últimos dos años, y le prometí una foto. Claro, la foto no es mía, porque yo no trabajo con hongos que crecen en los alimentos, pero para eso está la red.

El punto es que ahora les presento a ese personaje que sale en las tortillas o en su sangüish, cuando lo dejan olvidado por ahí en algún rincón, uno de tantos que hace que la comida huela feo y que tu mamá te regañe por descuidado. Aquí tienen al muy célebre HONGO ROSA DEL PAN:

Helo ahí, entre verde Penicillium (sí, el que produce la penicilina) y negro Aspergillus (aguas, ese produce toxinas) está el colorido hongo rosa del pan (que es, más bien anaranjado), cuyo nombre artístico es Neurospora crassa.


Insisto, más que rosa es anaranjado, y lo es porque produce carotenoides para protegerse de la luz (que lleva luz UV y eso daña el DNA; así como nosotros tenemos melanina). Además este hoguito tiene memoria. Si en el laboratorio lo cultivas en oscuridad, se mantiene blanco. Si dejas que le de luz, produce el pigmento (y esporas) y se forma un anillo de color. Si luego lo regresas a la oscuridad, Neurospora recuerda que, en cierto punto del día percibió luz, y antes de que vuelva a pasar, ya está produciendo carotenoides (y esporas), aunque no le vuelva a dar luz. Al final de unos días sacas la colonia otra vez y se ve así:

Arriba: plaquita de Neurospora con producción cíclica de esporas pigmentadas
Abajo: Un acercamiento

Esto se llama ciclo circadiano, y consiste en la repetición programada de ciertas respuestas de los seres vivos en función de los ciclos de luz-oscuridad que corresponden al día y la noche (por ejemplo, nuestros ciclos de sueño y vigilia). Neurospora es un hongo que se cultiva muy fácil, se reproduce sexual y asexualmente, responde a luz (por cierto, solo a luz azul) y se puede manipular genéticamente. Por eso es la estrella de la biología molecular de los hongos y de hecho todo lo que se hace en ese campo se hace con referencia a lo que ya se sabe de Neurospora. Su único problema es que su vida es muy aburrida: no causa enfermades a ninguna planta, animal u otros hongos, ni hace simbiosis con nadie. No ayuda ni perjudica, solo existe y se come lo que ya está muerto (como esa tortilla que dejaron abandonada en el refri por semanas), pues no es capaz de matar a nadie Por eso hay más gente estudiando otros hongos con vidas más interesentes, pero como modelo, Neurospora, el hongo rosa del pan, sigue siendo el top. Ahí les dejo unas fotos de microscopio electrónico:

Listo Luis. He ahí las fotos.

miércoles, octubre 08, 2008

¡Atención Economistas!

¿Esto es cierto?

Al menos esa es la impresión general. Pero pues como yo no entiendo nada de bolsas de valores, inflaciones, recesiones y esas cosas del diablo, no sé que tan grave sea. De momento suena a que soy afortunada por no estar endeudada con los bancos de ninguna manera.

(Cartón de Paco Calderón)

domingo, octubre 05, 2008

Cigarros viejos

¿Qué pasa cuando unos cigarros envejecen? Por ejemplo, si dejo mi cajetilla abandonada en algún lugar de mi casa y la encuentro varios meses después, digamos después de FEB-09, y me fumo uno de los cigarritos que contiene a pesar de que ya pasó la fecha de "caducidad", ¿son todavía más carcinogénicos? Los 12mg de alquitrán, 0.9mg de nicotina y los 12mg de CO los van a seguir teniendo, ¿no?

¿Por qué los cigarros tiene fecha de caducidad? Porque resulta que los tabacos viejos pierden aroma y sabor... y hasta ha habido demandas por no dar a conocer la fecha de caducidad del producto.

Así que ya saben, si consumen tabaco, que sea fresco, y si lo que les importa es su (de ustedes) fecha de caducidad, pues entonces, no lo consuman en lo absoluto. Cada quién.

martes, septiembre 30, 2008

Tengo aretes.

Me gustan los aretes, siempre me han gustado; en especial esos que tienen varias piedritas no preciosas pero coloridas colgando cual péndulos. Siempre que paso por un puesto de chácharas y los veo me muero de ganas por comprarme unos, pero no los compro. Me han regalado aretes en varias ocasiones, muy bonitos en todos los casos, pero los dejo guardados, no los uso. ¿Y todo por qué? Pues por que no tengo perforaciones en las orejas. ¿Y eso qué? Pude habérmelas perforado desde hace mucho, cierto, de no ser porque en la oreja derecha tengo dos cicatrices (una sobre otra, originadas por accidentes separados como por 6 años de distancia) y pues tenía que esperar a que creciera y la cicatriz se hiciera chiquita y poder perforar el lóbulo.

Bueno, pues parecía que ya era tiempo. Así que hace dos fines de semana me fuí al centro con mis cohabitantes y me compré unos bonitos broqueles (de esos aretitos de bolita que les ponen a las bebés), y apenas el fin pasado me decidí (el miedo al dolor no anda en burro) a ir a la clínica más cercana donde una enfermera me hizo la perforación, con xilocaína de por medio y por módicos treinta pesos.

Ahora ya sólo esperaré a que sane la herida y comenzaré a usar todos esos aretes que desde hace tanto quise.

lunes, septiembre 29, 2008

Escases de ideas...

Muy, pero muy severa.

domingo, septiembre 21, 2008

¡Quiero uno! (de cada uno)

Uno de mi hermanos me pregunta qué es Saccharomyces cerevisiae y luego me enseña esto:

¡Un peluche de la levadura de la chela! Lo quiero.

Y que me pongo a ver la página y que me encuentro a estos tiernos objetos:

Un precioso Trypanosoma (el bicho de la enfermedad del sueño)

Un curiosísimo bacteriófago.


La famosa Escherichia coli (toda una celebridad).


Salmonella, quién la viera...


Un Clostridium perfringens que es mucho más simpatico en peluche.


Un adipocito pachoncito.


La Giardia lamblia con sus ojotes.


... y muchos otros entre los que están el virus del ébola y el VIH que en peluche se ven muy tiernos, aunque en realidad sean bastante detestables. Además, para acabarla de amolar algunos vienen en su muy mona presentación de caja petri con tres miniaturas:




¿Quién se apunta para regalarme uno(s)?

sábado, septiembre 20, 2008

MiniGalería: Troncones

Ya hablé del fin de semana que me fui a Troncones y Sámano quería saber si era un buen destino. Yo lo recomiendo ampliamente. No tengo muchas fotos, ya que no llevaba mi cámara. Las poquitas que me pasaron no le hacen justicia a la playita... pero bueno, helas aquí:

Hotelitos con todos los servicios en el camino Troncones-Majahua. Un día me voy a hospedar ahí (malísima para las fotos en movimiento)

Del otro lado de la calle. Para que no pierdas la buena costumbre (hay desde aerobics hasta pilates, pasando por pesas y spin)


Majahua: El agua entre las piedras es limpia y clara.

Troncones: Hermoso. Entre las rocas hay cangrejos ermitaños y muchas conchitas. Al fondo se ve una zona donde no hay tantas rocas y uno se puede meter al mar muy agusto.

miércoles, septiembre 17, 2008

¿Y ahora qué?

No es lo mismo escuchar "muertos y heridos" seguido de "entre sicarios" o "por ajuste de cuentas" que el mismo "muertos y heridos" seguido de "civiles en celebración"; ni es lo mismo escuchar estas últimas palabras con "explosión accidental" que con "granadas de fragmentación". Tampoco es lo mismo escuchar "terrorismo" y ver imágenes de algún lugar lejano, que escucharlo y reconocer el sitio donde vives, que salga la lista de muertos y esperar no encontrar a nadie conocido. La sensación es muy diferente.

Ya se llegó al punto sin retorno, todos claman justicia. Todos piden y ofrecen unidad y cooperación. Ya pasaron los discursos, ya empezaron los entierros. La nota ya le dió la vuelta al mundo. ¿Y ahora qué? Van a reforzar la seguridad, la ciudad está sitiada, pero ¿Van a agarrar a los verdaderos responsables? ¿Por fin van a destapar a todos los infiltrados en el gobierno? ¿Van a dejar de perdonar a las grandes cabezas? ¿Los ciudadanos denunciarán a los traficantes conocidos? ¿Tendrán la confianza de hacerlo?

Habrá que ver en que termina todo esto.

Harto coraje.
 
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