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miércoles, abril 14, 2010

La red no era red.

Son días de mucho calor y vientos matutinos poco amables. Son días de ir y venir. De reunirse. De distinguir lo que debería ser de lo que es en realidad. De escuchar todo lo que los demás no hacen. De ver como se reparten culpas y responsabilidades. De hacer notar que eso en realidad ya no importa. De que todos digan que sí, que de acuerdo, que cómo a partir de hoy. Son días de no hacer mucho, porque lo que sí hay que hacer es hablar mucho. De ir del centro al este, y luego al oeste, luego al sur, y ¿por qué no? al norte, antes de que se tenga que ir más allá de la mancha urbana.

Muchas cosas, poca cabeza.

jueves, junio 11, 2009

Yo quería ser Ellie Arroway.

Después de mi fracaso como espectadora de lo contemporáneo, me puse a ver qué otros eventos había en la ciudad que pudieran llamar mi atención y encontré algunos. En el proceso acabé recordando mis años mozos (más mozos).

Me acordé de la que una vez fuera mi mejoramigahermanadelalmabestfriendforever. Vivimos nuestro capítulo de amistad adolescente completito, con todo y la parte de "el chavo que me gusta está enamorado de mi mejor amiga". Pero como éramos inseparables, semejante conflicto nos hizo lo que el viento a Juárez. Su familia tenía una propiedad en las afueras de un pueblito simpático a donde una vez me invitó a pasar las vacaciones de semana santa. Por la noche subíamos a la azotea a ver el cielo. Fue la primera vez que ví las estrellas sin la contaminación de las luces de la ciudad con toda la calma del mundo. Estaba enamorada de ese cielo. La afición por lo que sea que existiese allá afuera fue, de hecho, una de las cosas por las que nos caímos bien.

Por ese entonces creíamos que íbamos a ser astrónomas, que íbamos a conseguir recursos para poner un centro de investigación que pretendía buscar señales de vida extraterrestre, casi nos infartamos de la emoción cuando nos enteramos que existía el VLA, en Nuevo México y la película Contacto fue el gran evento de nuestra ñoña adolescencia. Tal era nuestra euforia que mi visita al rancho en realidad tenía el fin de que conociera los terrenos de nuestro futuro centro astronómico: Una peña que sobresalía del resto de la cadena montañosa que rodeaba al pueblo, sobre la cual mi amiga decía que toda su familia había visto un objeto volador no identificado de movimientos extraños e imposibles de realizar por cualquier nave de fabricación humana (esa historia me enganchó, debo decirlo; después de todo, ella había visto un OVNI, su mamá confirmaba la historia, y yo estaba en el lugar de los hechos, o sea, ¡qué impresión!). Recuerdo claramente haber hecho un "plano" del hipotético edificio y un acuerdo de algo así como 10 puntos que definían los medios que requeríamos y los fines que perseguíamos, con nuestras firmas de entonces y con fechas para una próxima reunión de evaluación, por si se requería modificar algo. Jurábamos que habiendo iniciado la planeación tan pronto en nuestra vidas tendríamos el éxito asegurado. Por lo pronto sabíamos que tendríamos que hacer el bachillerato en Físico-Matématicas, entrar a la carrera de Físico-Matemáticas y luego volvernos Astrónomas. La vida resuelta.

Pero no. Nunca tuvimos la siguiente reunión, durante la prepa nos separamos y cada quién encontró nuevos gustos, yo me topé con la bioquímica y alguien me habló de genes. Fin de mis aspiraciones astronómicas. Ella ahora es Licenciada en Administración, o algo así. Y no lo sé con certeza porque desde hace muchos años ya no somos amigas. Ja.

Así que lo que me queda de aquella intención de descubrir la vida extraterrestre por medios no místicos, son las ganas de asistir al ciclo de cine conmemorativo del Año Astronómico, que tiene el pilón de las pláticas de astrónomos que te hablan del tema que aborda la película y aclaran las cosas que no pueden ser más que ficción. La idea es que la gente se entere, pregunte y aprenda. Por supuesto, Contacto es parte de la cartelera, y todo es gratis.

Y para que todo encaje maravillosamente, me acaban de decir que la próxima semana hay una reunión con ex-compañeros de la secundaria. Habrá que ir a ver qué hay de nuevo.

martes, junio 02, 2009

Las mil cumbres.

Pues no fue un viaje de varios días, así que eso sigue pendiente, pero llevo dos fines de semana llendo a comer a la región de Mil Cumbres. El sitio más bonito fue al que fuimos el domingo pasado,a un cumpleaños. Era una comunidad que está rumbo al pueblo de La Escalera. Casa de campo, modesta, comedor con arcos sin vidrios que dejan ver muy bien el paisaje: bosque. Llovió mientras comíamos y se despejó después. Cursi como yo sola, no pude contra eso, me rendí al paisaje. Cerca de ahí había un voladero donde la gente salta en algo parecido a un paracaídas. No nos quedamos con las ganas y fuimos a conocer. Y ahí nos quedamos, parados frente a la inmensidad del voladero, de la fosa que estaba a nuestros pies. Al fondo, las mil cumbres del eje volcánico transversal, a ratos iluminadas por el sol, a ratos cubiertas por las nubes, nos hicieron la tarde. Abajo, el pueblo de Agua Fría presumía una iglesia blanca que resaltaba entre tanto huizache verde. Alrededor las casitas salpicadas de un piso con techo inclinado y rodeadas por una cerca de madera, con vacas y huertas familiares armaban un paisaje del granja de libro de texo. A lo lejos otro pueblo parecido con un pequeño estanque. Mas allá, sobre una loma otro más. Desde los más de dos mil metros de altura a los que nos encontrábamos, todos parecían pequeñas maquetas de diminutos elementos. Bajo nuestros pies, no sé a cuantos metros un niderío de golondrinas. En lo alto algo que parecía un águila volaba oronda reconociendo el terreno.

El bosque.

Vista desde el comedor. Tierras de cultivo de los lugareños.


Cabañas para el turista. El fondo se ve gris por la humedad.



Las mil cumbres. Las partes bajas tienen un clima más cálido y predominan los huizaches.

Monito en parapente.

´Iglesia del pueblo de Agua Fría

Amenazaba con volver a llover y la antigua carretera a México tiene su mala fama a la que no hay que retar en tiempos de lluvias. Que llueva, pero que para entonces estemos en Morelia.


jueves, mayo 07, 2009

Sí, tal vez.

Es Mayo. Y como cada Mayo hoy me quejo porque es el mes de la canícula, que ahora se ensañó con los habitantes de esta región del mundo desde mediados de Abril. Ruego por la lluvia, que cae una tarde sí y ocho, nueve, diez no. Sigo rogando. Por favor, que sea Junio y se nuble y llueva como lo necesito. Hoy tomé un par de decisiones, al calor de la tarde y luego bajo la no tan fresca noche. La conversación fue relajada, envolvente, necesaria. Dije que sí. Me dijiste que no sabías. Se tiene una meta a corto plazo. Y nos seguimos diciendo que nos falta la última prueba. Entendemos las limitaciones, pero nos encanta meternos en camisas de once varas. Finalmente nos dimos cuenta que un resultado negativo no es el fin del mundo. Hay lecciones que se aprenden pero que uno tiende a ignorar. De cualquier forman, no se puede decir a estas alturas que el resultado es negativo, en principio porque no se quiere. Todavía falta que se cumplan los plazos pero ahí vamos. Ahí vamos.

Este calor no me hace bien. Definitivamente necesito más arbolitos, y que llueva.

martes, abril 21, 2009

Ya fue, ya me voy.

ATENCIÓN: Este post tiene videosoundtrack, así que denle play.



Efectivamente, ya fue, ya tengo el grado por el que vine y ahora sí ya me voy. Y ahora sí, ahí les dejo el llano. Esta historia se acabó.

Hago mis maletas y abandono el llano infinito y su sol infame, sus polvaderas y su no saber llover, su horizonte casi rectilíneo y su mal drenaje (que ya están arreglando, por cierto). Pero también dejo su mirador, sus rincones coquetos en el centro, su barezzito y otros centros de esparcimiento de reciente creación, su café-café y su rendez-vous. El ball-nine y los cortos de los jueves que pocas veces se dejaron ver. Dejo también el centro que me dio de comer y razones para no dormir, a los amigos recientes y los compañeros de viaje (tantas y tantas cosas compartidas). Y dejo la casita entre nogales. Ay, la casita. La voy extrañar por su terraza bonita, porque fue refugio cuando había tormenta en el lomerío o más cerca, aquí en el Centro; fue también punto de partida y de llagada de viajes varios, unos más largos y otros más cortos, pero todos muy amenos. Y pues porque era mi casa; es que cuando uno llega diario a dormir a un lugar que ya tiene la marca de uno en las paredes, que ya huele a uno, pues se vuelve el lugar natural de uno. También voy a extrañar a mis cohabitantes, por las noches frente a la tele, las de estar platicando hasta las cuatro de la mañana sentadas sobre los muebles de la cocina y por tantas otras cosas que no están saber ni yo para contar, pero que las voy a recordar mientras las neuronas a cargo no me fallen.

Ay, el llano. Cómo renegué de él, pero bien que lo voy extrañar.

No me pregunten a dónde voy porque no lo sé. Tengo una incapacidad que asusta para planear mi vida, así que de momento y con rumbo final desconocido, vuelvo al lomerío. Brazos abiertos (aún) me esperan allá. ¿Por cuánto tiempo? Tampoco lo sé, aunque la verdad, sí quisiera.

Mientras tanto sigan disfrutando del arrullo.


viernes, abril 17, 2009

Arbolitos

Anoche por fin refrescó un poco. Ha estado haciendo un calor de los mil diablos. El Sistema Meteorológico Nacional ha estado pronosticando máximas de más 30ºC (y eso que todavía no es Mayo) para la zona donde vivo y yo, por supuesto, lo sufro mucho. Yo, pobre criatura mesófila de rango estrecho, vivo muy bien entre los 15 y 25º, porque más abajo, aunque lo disfruto me enfermo, y más arriba casi me muero de golpe de calor cual güero nórdico. Fregado mi sistema de homeostasis. Hace unos días de plano apliqué las lecciones de mi gato y me tiré al piso, más fresco que la cama, para poder dormir. Y es que, en tiempos de calor, el muy flojo de mi gato no se paraba del sillón mas que cuando nos veía trapear. Entonces sí, nos iba siguiendo por toda la casa tirándose de panza, con las patotas extendidas, en el piso recién trapeado, fresquesito, hasta que se calentaba el mosaico sobre el que estaba, y entonces se paraba para volverse a tirar en otro mosaico húmedo. No parecía molestarle el olor del líquido limpiador en turno. Él sólo quería dejar de sentir ese calor terrible de Mayo. Pobrecito. Cómo lo extraño.

Por lo pronto, el pronóstico para el lunes es de una máxima de 27ºC. Arriba de mi límite máximo (25ºC) pero soportable. A ver si es cierto, sería muy feliz.

Arbolitos, dice Sámano, hay que sembrar arbolitos y dejar de cortar los que ya hay. Menos asfalto, digo yo, para completar.

lunes, marzo 09, 2009

Singleton: Buen viaje, hermano.

Nos dieron casi las dos de la mañana arreglando todo. Te fuiste a dormir y yo no podía. Nos quedamos con Carlos viendo televisión hasta que algo pasó y el aparato dejó de verse, aunque se oía muy bien. Finalmente, hechos a la idea de que la tele había acabado por no servir después de 15 años de intensa actividad, nos fuimos a dormir.

Me levanté tarde, pero a tiempo aún para darte el abrazo y el beso ése con el que soñé el jueves y por el que no podía quedarme en el llano este fin de semana. Tenía que decirte que todo iba a salir bien, que me daba mucho gusto, que estaba orgullosa de tí. Tanto que te ha costado lograrlo. Nosotros que sabemos el camino que has recorrido hasta este punto estamos conmovidos. Somos cursis, aunque lo neguemos. ¿Qué se le va a hacer?

Llegó el taxi y la hora de que te fueras. Sentí nervios y una emoción enorme. Más que si estuvieran leyendo mi acta, más que si estuviera dando un sí. Te abracé y te dije cuánto te quiero. Pues es que no te lo digo nunca, ya era justo y necesario. Sonreiste, con nervios también. Te subiste al taxi y te fuiste.

Toma muchas fotos, conoce gente, practica el idioma, disfruta el viaje. Pocos concebimos una tierra prometida. Tú la concebiste por muchos años y ahora vas a ella. Sé feliz hermano, que el sueño se ha vuelto realidad.

Te veremos en tres semanas. Trae muchas fotos y por favor, la más grande de las sonrisas. Te vamos a extrañar.

domingo, febrero 22, 2009

De novias, bodas y pueblos.

(ADVERTENCIA: Este es un post largo, largo)

Como novia de pueblo
, dice el refrán, vestida y alborotada. Lo de vestida es lo de menos. El problema está en eso de alborotada porque implica que la mujercita, equipada con un paquete completo de hormonas de cambios multifásicos, logró generar para sí ciertas expectativas del evento venidero. Ya se veía ella dichosa en ese instante donde todo era paz y felicidad. Se hizo de ilusiones para quedarse al final sólo con eso; eso y unas ganas de encontrar al desaparecido y darle tres vueltas de pescuezo, no tanto por no llegar (si no se quiere, no y ya) sino por no tener la decencia de avisarle con tiempo y así evitarle el ridículo público y el tan o más importante ridículo privado. Esas situaciones son de las pocas que pueden molestarme mucho. Demasiado. Dicho en la única frase que lo expresa adecuadamente: Son de las pocas cosas que de verdad me hacen encabronar. A pesar de eso, suele suceder que todavía queda humor para intentar buscar un motivo que justifique la falta. El conocer las razones del ausente puede tener uno de dos efectos: O la furia cede ante la comprensión y baja sus niveles a cero, o por el contrario, alcanza máximos históricos. Es entonces cuando uno mejor se olvida y pone distancia de por medio para evitar enfrentar después cargos por homicidio. Ésto último me ha pasado un par de veces, de las cuales solo diré que si los pensamientos tuvieran el poder que le atribuyen los gnósticos, algunas personas ya habrían muerto después de largas horas de retorcerse por intensos dolores inexplicables mientras arrojaban espuma por la boca. Así de fuerte. Pero quiten ya esa cara de susto. Lo cierto es que eso del rencor no se me da tan fácil, y tiendo a perdonar pronto. Una vez que ha pasado la frase crítica todo queda en paz, y si el sujeto lo amerita, todo acaba con la conciliadora frase de Ahí te encargo que no lo vuelvas a hacer. Ha funcionado muy bien.

Pero no crean ustedes que este texto surgió de algún plantón reciente. Ni dios lo mande. Lo que pasa es que tengo una mente muy volátil. Una cosa lleva a la otra*, y todo empezó porque el viernes pasado me convencieron de ir, precisamente, a una boda de pueblo. Me tuvieron que convencer porque aunque ya me había llegado la invitación, yo ya tenía planeado ir a Morelia, además de que no tenía que ponerme. Pero que sí, que vamos, que va fulana, sutana, mengano y perengano, x, y, z; que todos en carro, que el primero de la generación que se casa, que te gusta hacerte del rogar, etcétera. Total que siempre sí; se amaneció el sábado y yo me puse a ver entre lo que sí tenía, lo más rescatable y armé algo decente. A la una de la tarde salimos de Irapuato rumbo a Cajititlán, porque la boda no era en el llano, sino allá, donde los hombres no se rajan. Cerca de La Piedad el tráfico era tal que llegamos a "avanzar" a 10km/hr. Como una hora perdida ahí. Llegamos a Chapala y de ahí rumbo a Guadalajara, esperando encontrar antes un pueblo que no salía en los mapas. Pero no. En algún punto perdimos la desviación a Cajititlán y llegamos hasta Guadalara (los mal ubico: Cajititlán está a como a unos 20 o 25 minutos antes de la capital tapatía, llendo por la carretera libre La Piedad, Mich.-Guadalajara. Jal.). Total que nos tuvimos que regresar para encontrar la desviación; angostita y repentina, pero ahí estaba. Entre que salimos tarde (qué novedad), que había tráfico y que nos pasamos la desviación, acabamos llegando tantito después del lanzamiento del arroz. Como sea alcanzamos a los novios en la entrada del templo, que ya iban en marcha con el mariachi y la comunidad detrás de ellos, listos para andar, no todo el pueblo pero sí por el camino que llevaba de la iglesia al salón.

Ya enterados dónde iba a ser la parte pagana de la celebración nos fuimos a buscar hospedaje. Todos a los que les preguntamos nos mandaron al mismo hotelito, que era más bien una posada, donde no nos pudimos quedar porque no dejaban entrar después de las doce de la noche (jamás olvidaré la cara de reprobación de la viejita que administra el negocio cuando mencionó con indignación que antes de nostros también habían llegado otros muchachos diciendo que querían llegar a las tres de la mañana, jejeje, eran otros amigos que también iban a la boda). Total, que decidimos que la vagoneta en la que íbamos estaba buena para dormir. En el camino nos dimos cuenta de que el pueblo estaba a la orilla de un lago chiquito al que le dicen El Caji, y por ahí había negocios de comida; ya teníamos dónde desayunar. A la fiesta. Pura banda, banda brindis, banda vals, banda, banda, banda. La comitiva llanera estaba compuesta de más mujeres que hombres pero como sea nos la arreglamos para bailar por turnos. Las niñas del lugar nos dejaron impresionadas: le hacían al brinco rebien, además de que no importaba el papel que les tocara en el baile (masculino o femenino) lo cubrían a la perfección (había una que hasta sabía agarrar a su compañerita "de a cartoncito"). Qué impresión. Barbacoa para cenar. La víbora de la mar y el ramo. La víbora de la mar y la liga de la novia. Y que uno de los nuestros agarra la liga. ¡Éste es el año compañero! Luego la banda dejó de tocar y todos salieron abruptamente a la calle. Si no hay pleito no hubo fiesta, pensamos; pero no. Después el novio tuvo a bien decirnos que unos muchachillos estaban apedreando el camión de la banda. Eso fue todo.

Se acabó la fiesta y otro compañero había sucumbido a los efectos de un tequila cuya marca no recuerdo (me consta que sigue viendo bien). Le preguntamos al novio que si no había problema con la policía municipal si nos quedábamos a orillas del lago en la camioneta. No solo nos dijo que no, sino que nos llevó a un terreno de su familia, precisamente, en las orillas del lago, cercado y todo para que nos quedáramos tranquilos. Ahí todavía 3 de 5 monos más un ex-cinvesteño que llegó tarde, nos quedamos platicando, entre otras cosas esperando que al más afectado por el tequila se le quitara lo necio (ya saben, cosas de borrachos, llenas de contenido cómico-mágico-musical, como dijera La Doctora) y que a nosotros nos diera sueño. Y mientras eso sucedía, nos quedábamos ahí sentadas en el cofre de la camioneta viendo el lago de noche, con las luces de los pueblos vecinos y sus reflejos en el agua, y el cielo estrellado como solo se puede ver por esos lugares donde la iluminación no es una plaga. Chulo, chulo. Luego una vaca, ya grandecita fue a asomarse y a ver que era eso que habían metido en el lugar donde ella dormía, dió la vuelta alrededor de la camioneta y se regresó a su lugar, cerquita de la barda. Después del susto, nos fuimos a dormir.

La mañana del domingo nos dió para tomar fotos del lago, aceptar la invitación de la mamá del novio a desayunar en su casa, barbacoa recalentada, arroz, frijolitos y pipián. Hasta cafecito nos tomamos. Muy rico todo. De ahí nos fuimos a los muelles. Varios puestos, no demasiados, de gorditas, tacos, nieves, cocos y chácharas. Veinte pesos por cabeza para dar una vuelta en lancha por el lago. Zaz. Finalmente fue la hora de regresar al llano. Y de ahí, en mi caso, a Morelia. Es que ando chiple. ¿Qué se le va a hacer? Y aquí estoy, en la Morelia de la post-granizada, después de un fin de semana de locos. Justo y necesario.

(*) Secuencia de ideas que acabaron generando el primer párrafo: Boda -> Boda en pueblo -> Novias -> Refrán -> Plantones -> Recores y perdones .

jueves, diciembre 25, 2008

¡La tengo!

Es pequeña, esponjosa, levaduriforme y tiene cinco cicatrices de gemación, además de unos ojillos hermosos a medio cerrar, como si ya tuviera un buen rato en el fermentador, pero lo más importante, es mía: ¡mi peluche de la levadura de la chela!

Saccharomyces cerevisae (Sachie) en peluche, ¿a poco no está hermosa?

Me obsesioné con ella desde la primera vez que la ví en la red, y hoy gracias a Sámano es toda mía: ¡Mil Gracias! Snif. Fue también un buen pretexto para pasar un rato ameno en el centro de Morelia, junto con Sámano, Violeta y un chico danés cuyo nombre no recuerdo y que posee un vocho verde decorado con globos oculares en llamas (UPDATE: Él se llama Simon Jansfort, gracias Violeta). Sámano tiene la foto. (UPDATE: Se puede observar en la foto que el vocho no era verde, sino rojo, y las llamas de los globos oculares sí son verdes. Eso lo hace todavía más excéntrico)
Sachie, paseando por la plaza Benito Juárez donde platicaba Sámano con un joven artista que exponía ahí sus cuadros, los únicos cuadros de arte de ese que yo no entiendo, que sí me gustaron. No tengo fotos :(

Desayunamos en un restaurant del centro con una decoración muy interesante, pero un café malón. Los chilaquiles que pedimos venían acompañados con frijoles refritos y unos totopos con hoyitos que los hacían parecer antifaces.

Bueno, a Violeta le pareció más una nariz de puerquito.

A Sachie le quedaban perfectos... ternurita.

Terminando el desayuno despedimos a Violeta y al chico danés, y Sámano, que está encantado con el dirty chai, sugirió que fuéramos al Café Europa de los portales a ver si nos podían servir uno. No pensé que nos lo fueran a servir, pues tal cosa no existe en su carta, pero sorpresivamente accedieron a prepararlo. Lo tomé con reservas, pero la verdad es que me gustó mucho. Ahora cuando vaya a un café, y siempre que se pueda, pediré que me den un té chai con leche y un shot de expreso. Rico.

Sachie contemplando el chai sucio. No lo sirven con la figura de la hoja en la espuma pero, qué mas da.

Y hablando de lugares para ir a comer, hace unas semanas fuimos con mis padres y uno de mis hermanos a un restaurant camino a Pátzcuaro (pasando las desviaciones a Cuanajo y Turicato). Se llama La Cabaña Alegre, es un restaurant campestre muy agradable, de muy buena comida, donde los meseros están disfrazados y la carta misma es toda una botana. Tardé mucho en pedir mi plato porque estaba botada de la risa con la carta. Tanto así que el dueño del restaurant me regaló una. Genial. Lo recomiendo ampliamente. Los domingos hay mariachi a medio día.

Un vistazo a la carta. La comida es muy buena y el paisaje es hermoso (bosque mixto). Si pueden, vayan.

martes, diciembre 23, 2008

Ya llegué (de los abuelos muertos).

Me levanté bien temprano para llegar a Morelia antes de las diez. Ya estoy aquí. A ver si alcanzo, ahora sí, a subir las fotos de Mérida, ahora que tengo acceso a una mejor red. Me encontré con los preparativos para recibir a toda la familia, porque hoy es día de que se junten todos, no por una celebración generalizada sino por un evento particular. Hoy colocan a los restos mortales de mis abuelos maternos en su nuevo nicho en un recatado templo de la ciudad.

Mis abuelos (esos que vivían en la casa con el amplio jardín y el enorme pozo en el patio de atrás) fueron enterrados en el panteón municipal de Uruapan. Años después a los hijos se les ocurrió que era buena idea pagar por que los restos de sus padres descansaran a la sombra del altar, más cerca del Santísimo, aquí en Morelia. Y hoy es el día del cambio de domicilio post mortem.

Hace un momento mientras le decía a mi mamá que por fin iba a poder andar toda de negro sin que nadie me dijera nada (y eso que ya me visto toda de negro cuquis y no de viuda, como antes), al cabo que era misa de muertos, que me sale con la frase: ¡Que no se me olvide llevarme las cenizas! ¿Cómo, tienes a mis abuelos aqui? Sí, ahí están las urnas, en tu closet, me recuerdas que están ahí por que se me olvida.

Y sí, ahí estaban. Me dió no se qué. Después de todo no es tan facil olvidar que el montón de polvo que está en la cajita esa fueron alguna vez esos abuelos que te cuidaron, te consitieron, te compraban tu pan para el chocolate de la tarde y en cuya casa veías llover. Chale. Por eso no han desaparecido las religiones y por eso es que aunque sean solo cenizas hoy los van poner junto al altar, con misa de por medio y todo. De hecho, ya es hora. Ya me voy.

lunes, diciembre 22, 2008

Ya me voy.

Tengo unas ganas de llegar a Morelia, ver a la gente que quiero y que me quiere, abrazar a mi nueva yeast y cenar la rica comida de mi mamá (sigo chiple, qué le voy a hacer). Ya casi... ya casi.

Felices fiestas. Si se portan mal me invitan.

sábado, noviembre 08, 2008

Día de Muertos

(Debido a un problemita con mi cámara este post está retrasado una semana)

Toda mi vida me ha gustado el Día de Muertos, por el pan y el chocolate, por las catrinas que decoran las tiendas y las escuelas, por las calaveras (esas rimas malas malas con las que nos burlamos de los vivos que nos caen bien, y también de los que no tanto), por el cempaxóchitl y los altares.

Este año, el sábado 1º anduve todo el centro con mi señora madre, curioseando y tomando fotos de todo lo que había para ver. Aquí, una cuantas de esas fotos.


En la plaza de armas los jardines tenían tumbas falsas y recreaciones de cómo se arrglan las tumbas de los cementerios de la región.


En cada esquina de la plaza había puertas con flores y en las fuentes una catrina.





Catrinas en el kiosko. El niño hacía su mejor esfuezo por bailar la Danza de los Viejitos frente a la calaca que vestía la indumentaria de dicha danza.


Catrinas en la plaza del Mercado de Dulces.





Arte (de ése que yo no entiendo): Altar monumental y la ficha informativa con lo que quiso decir el artista (muy importante).

En la Casa de la Cultura se montaron varios altares "alternativos":


Arte : Altares intantiles 1. Qué triste que un niño diga que los magos de hoy son farsantes. Así de malos son esos magos y así de perdida está la inocencia.




Arte: Altares infantiles 2. Los habitantes del panteón. Quiero el conejo.


Arte: La mensajera de la muerte.


Arte: Separación. Cuerpos inertes, el alma se ha ido.


Arte: La puerta. Parece en realidad que uno es el muerto parado por una eternidad frente a la puerta mientras del otro está la vida, porque en la tele se muestra un video de la gente caminando por la calle pero en cámara rápida.


Arte: Cartel. Respecto al 15 de Septiembre.


Arte: Breve, sutil y muy bonito. La foto no le hace justicia.



Ofrendas tradicionales en la Calzada de los Poetas. Hechas por estudiantes de distintas carreras de la UMSNH, a la usanza de varias regiones de la comunidad Purépecha del estado. Qué bonito.




En la Plaza de Armas la artista local Ireri Castro invitó a la gente a expresar mediante un dibujo o una frase, lo que sentía en cuanto al atentado del 15 de Septiembre. La gente se acercaba a participar y en los papelitos se leían expresiones de apoyo, de ánimo y también muchas peticiones de que se agarre a los verdaderos culpables. Éste fue un tema recurrente en la ciudad. De hecho, en la Plaza Melchor Ocampo, donde estalló un de las granadas, se montó una ofrenda de flores de cempaxóchitl que formaban una cruz y rodeada de veladoras para las víctimas del atentado.

Hay más fotos pero ya es mucho. Luego las pongo en la barra lateral.

En la noche cené pan de muerto con chocolate (después de la hamburguesa, jeje, es que eso de patinar en hielo da mucha hambre -¡Morelia tiene pista de hielo!-).

También hubo exposiciones en otros sitios (Calzada de San Diego, museos varios) y obras de teatro. El viernes se tocó el concierto tradicional en Catedral y hasta el jueves, me parece, se estuvo interpretando Juan Tenorio. En la Casa de la Cultura también se presentó Pedro Páramo, de Juan Rulfo.

Así fue el fin de semana de muertos en Morelia.
 
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