domingo, noviembre 02, 2008

Fragmento VII

El grado de estupidez al que había llegado le parecía insoportable, imperdonable. Lo había evitado por tantos años y justo ahora, cuando el cuerpo ya no está para estos altibajos emocionales, cuando la edad ya no es un pretexto para armarse un melodrama personal, justo ahora, cae en el juego éste del amor imposible y sus ilusiones injustificadas, de la desilusión y la desesperanza que lo siguen siempre. Justo ahora.


Se acabó el cigarro. Tan pronto. Hacía mucho que no fumaba, pero es que era la única actividad compulsiva que le permitía sentarse a desmenuzar la situación sin romper a llorar como adolescente. Necesitaba hacerlo, evocar cada paso que le fue llevando a este doloroso momento.


El fuego fue el pretexto. Él no tenía con que prender su cigarro así que buscó al fumador más cercano para pedir prestado un encendedor. Y se lo pidió a ella. Lo hizo varias veces durante la noche, lo que dio pie a bromas y luego a una muy amena conversación. Bailaron y después terminaron juntos en casa de él. Ella se fue al siguiente día sin la intención de verlo otra vez y él siguió su día como cualquier otro. Había sido una noche agradable pero no particularmente interesante. Cerca de dos años después casi chocan de frente en la calle, pues ella estaba distraída viendo un aparador y él caminaba viendo al piso sin pensar en nada en particular. La sorpresa del encuentro generó cierta tensión que se alivió cuando él le invitó un café y ella lo rechazó porque ya tenía planes. Más por amabilidad que por otra cosa, ella sugirió otra fecha y el aceptó, sin particular entusiasmo.


La cita terminó de nuevo en casa de él. A la mañana siguiente ella se fue un poco más tarde que la primera vez, solo porque esta vez ningún compromiso la apuraba. A partir de ese día los encuentros se repitieron cada vez con mayor frecuencia. Supieron a qué se dedicaban, de dónde venían y dejaron ver un poco de sus planes, pero muy poco en realidad. La información más personal siempre quedó reservada.


Su relación se dio, desde entonces, por temporadas. Por meses estuvieron viéndose, en casa de cualquiera de los dos. De repente alguno de los dos no tenía humor para encuentros casuales, desaparecía por un tiempo y volvía a aparecer después. Nunca hubo ningún reclamo pues en realidad ninguno tenía a esa relación como un compromiso de ningún tipo. Nadie cuestionaba las ausencias repentinas pues querían reservarse el derecho de hacer lo mismo cuando así lo necesitaran.


En uno de los periodos de ausencia él comenzó a salir con una chica vecina suya. Era una relación formal. Después de los primeros meses de idilio la relación se fue sumiendo en una rutina natural para él, pero que era insufrible para su pareja. Su apatía casi natural hacia todo exasperó de tal manera a la chica que acabó abandonándolo después de un pleito en el que él se limitó a escuchar y a abrir la puerta para que se marchara. El suceso fue agotador así que fue a descansar en los brazos de ella como quien va de vacaciones lejos del ajetreo diario. Le contó lo que le pareció que podía contar y ella rió de buena gana de imaginar el berrinche de la otra frente a la cara flemática de él. Lo mismo pasó el día que ella decidió aceptar a un compañero de trabajo como pareja y a quien dejó pasmado y con el anillo en la mano cuando él insistió en que se casaran ahora, solo a dos meses de estar saliendo, o moriría de desamor, el muy ridículo.


Algunas veces pasaron años completos antes de volverse a ver. Cuando se reencontraban sentían esa alegría que genera ver a un viejo amigo. Solo eso. La historia se repitió por años, cada vez eran menos jóvenes, pero la sensación de descansar de todo estaba siempre garantizada. Cuando él salió del hospital después de su más grave crisis respiratoria solo quería estar en casa, pero de alguna manera tenía la necesidad de tenerla a su lado como la tuvo en los últimos días que estuvo internado, y así se lo hizo saber. Ella se mudó solo con una parte de sus cosas y dejó de fumar para no afectar la delicada salud de su compañero. Su vida no fue muy diferente al de un matrimonio de muchos años. Nunca hablaron demasiado, no tenían porque hacerlo ahora. La sola presencia del otro era suficiente para sentirse bien. Parecía una situación estable


Después de varios meses él comenzó a levantarse en la madrugada, se quedaba por un par de horas en la sala y volvía a repasar su vida y todo cuanto vino a su cabeza mientras no tenía otra cosa que hacer que tomar medicamentos y hacerse ideas. Ella se dio cuenta desde la primera vez que pasó y lo dejó hacer. No tenía por qué interrumpir sus más profundos pensamientos.


Un domingo cualquiera ella se levantó estando el sol ya muy en alto. Fue al comedor y se encontró la carta que ahora está hecha pedazos junto al plato que sirve de cenicero. Él simplemente no sirve para esta vida gregaria; por ésta única vez va a ir contra la inercia y va a hacer el esfuerzo de despojarse de toda la comodidad y el gusto de tenerla al lado y se va a ir a donde no pueda contaminar de su apatía a nadie, con la tranquilidad de que ella no tendría idea de dónde buscarlo. Junto a la carta estaba una cajetilla nueva y un plato lleno de colillas que dejaba como constancia de que le regresaba su vida y que él recuperaba la propia.


Así que se fue a morir quién sabe a dónde sin ella, que nunca había pensado en lo terrible que era quedarse sola cuando ya había imaginado el resto de la vida en compañía de alguien, que había sido capaz de dejar su más arraigada adicción por bien de alguien más que ella misma, que había empezado a sentir mariposas en el estómago cuando lo veía. Bueno, pues que se muera, pensó mientras encendía el último cigarro, de cualquier manera, nos vamos a morir todos algún día. Escogió que al menos en su caso no sería de desilusión y expulsó el humo en una exhalación que por fin fue lenta y sin espasmos de llanto.

-Aura

jueves, octubre 30, 2008

El hongo que caza insectos

El video que puso Hugo en los comentarios de Una de hongos fue tan bueno, que lo pongo aquí.



Algunos hongos pueden ser muy agresivos.

martes, octubre 28, 2008

Diez horas por dos.

Entre las muchas cosas que no hice en mi adolescencia (y hasta este fin de semana) fue ir a un concierto. En esos tiempos era bastante apática hacia los desmadres masivos, lo que se me ha ido quitando con la edad (quien lo dijera). Así que cuando Noé dijo: Café Tacuba en la clausura del Cervantino, vamos, yo rápida y expedita dije que sí. Muchos tenía la intención de ir. En bola al desmadre masivo, sonaba prometedor.

Llegó el día, me levanté veinte minutos antes de las ocho y llegué a la central a las ocho veinte. Para entonces ya sabíamos que solo Noé y yo iríamos temprano, a apartar lugar. Los demás llegarían después. Noé no llegaba aún pero decidí adelantarme a comprar los boletos del flecha con validez hasta las 9:27am, saliendo un camión cada 15 minutos. Chale, solo una hora de validez, yo me acordaba que eran dos. Y entonces vi el reloj de la taquilla: 7:28. Me lleva la fregada, fue el cambio de horario y yo ni en cuenta. Ya no recuperé mi hora de sueño arrebatada por el cambio al horario de verano. Coraje chiquito. En esas estaba cuando llegó Noé y antes de los buenos días me quejé de mi hora de sueño perdida para siempre jamás. No se sorprendió. Confesó el muy cínico que él sí lo sabía y decidió no decirme para irnos una hora más temprano. Otro coraje chiquito.

Llegamos. La fila en la puerta de siempre de la Alhóndiga para entrada libre ya abarcaba una cuadra. Habíamos pensado que iba a estar más larga, así que con optimismo nos fuimos a desayunar con calma. Chilaquiles verdes con huevo, frijolitos, café y jugo de naranja de bote. Calidad moderadamente buena. Charla agradable. Tiempo de volver. La fila casi abarcaba las dos cuadras, solo que la segunda cuadra es bastante más larga que la primera, como sea nos formamos atrás de dos parejas de darketos muy agradables. Y ahí comenzó la espera. Son las diez de la mañana. Charla charla, risas varias, más charla, silencios necesarios. Agua, mucha agua. Baño. El sol ya estaba sobre la calle. Fui por unos lentes de sol de $70.00 00/100 M.N. Y también por unas ligas para peinar. La idea fue de Noé. En las siguiente hora me la pasé tratando de replicar el peinado que alguna sobrina suya tuvo a bien crear en su "quebrado" cabello y que consistía en hacer pequeñas coletitas por todo la cabeza. Quedó excelente. Solo fue opacado por unos punks de cabellos en conos colorados.

Mensaje de la banda. No van a llegar, gracias. Pues ni modo. Pasa de la una, Erandi también se comunica, ya está ahí, me busca y no me encuentra. Finalmente nos vemos y me dice que hay otra fila para entrada general. Se formó más tarde y ella y José están mas o menos a la misma altura que nosotros. Cada quién se queda en su fila. Nos veremos adentro.

Tres de la tarde. Hace hambre. No me gusta esperar mucho tiempo así que me ofrezco para ir por las tortas. Tortería uno: no hay bolillos. Chale. Tortería dos: Solo de chorizo, no manches, eso no llena. Tortería y fonda tres: Ahorita te tomo la orden. Pasan diez minutos. Oye chavo, nada más una pregunta, ¿tienes tortas de milaneza? No, ya no hay tortas. Otro coraje chiquito con mentada interna. Restaurant que vende tortas cerca del Teatro Juarez; ¿Tiene tortas para llevar? Ahorita no a menos que quieras esperarte unos 50 minutos, tengo mucha gente. Nel, gracias. Finalmente la calle Truco. ¡Cómo quiero esa calle! Y ahora más. Ahí estaba, sola, solititita con muchos bolillos a la vista, la Tortería Truco: Dos tortas especiales grandes con todo para llevar: diez minutos después ya estaba con las tortas y los refrescos de regreso. Calmamos a Gertrudis Solitaria para que no comiera nuestras propias tripas y dieron las cuatro. ¡Ya es hora de que abran las puertas!

Todos se levantaron de sus lugares, fueron a recoger del piso las cosas que guardaban el orden de la fila en lo que descansabamos a la sombrita y esperamos a que abrieran. Y esperamos, y esperamos... y seguimos esperando ¿Qué pasa? Mesajes de texo a las 4:22, Erandi ¿Ya avanzaron?, acá no se ve movimiento. Ya estamos adentro. ¿Y está lleno? No, toda la parte de arriba está vacía. Bueno, al menos. Alba, que llegó por su cuenta cerca de las cuatro de la tarde logró acomodarse en la calle que queda atrás del escenario. Hasta ella está acomodada antes que nosotros. Otro coraje, ya no tan chiquito. ¿Por qué no abren?

Pasa de las cinco. No se ve movimiento. La música andina del tianguis de chácharas "no-sé-qué-Quetzalcóatl" ya nos tiene hasta la madre, por decir lo menos. Sobre todo porque es un solo disco repetido ad-infinitum. La fila grita Que la quite, que la quite y el ofendido encargado del sonido tuvo a bien subir el volumen hasta donde le fue posible. Rechifla general. Avanzamos por fin, pero muy poco. Un metro, tal vez dos. Espera, larga espera y otro metro. Cerca de las siete avanzamos casi media cuadra. Otra vez espera.

Se corren los rumores de que en la entrada los colados ya llenaron la calle, que rompieron el cerco de policias y que salieron los granaderos a poner orden. Parece que hasta gases lacrimógenos lanzaron, eso dicen. Desde donde estamos nosotros no se ve nada, no se ve movimiento. Esperamos. Empieza a avanzar la fila. Siete y media, falta media hora para que empiece el concierto y seguimos afuera. Coraje. Vuelve a avanzar. Finalmente estamos en la cuadra de la Alhóndiga. Rumores de que adentro ya esta lleno, se llenó con las otras filas. Mucho coraje. Finalmente llegamos a la esquina. Pocas personas nos separan de las valla de policías. La tensión entre los de la fila y los colados crece. Ya no hay paso. Desde las diez de la mañana formados y a tres metros de la puerta ya no hay paso. Harto coraje.

Los colados empujan. Los policias empujan en direccion contraria. De alguna manera quedé en un lugar donde los empujones no se sienten tanto. Algunos grupos se retiran a empujones. Ahora sí, lo único que tengo enfrente es un policia. Los colados empiezan a empujar al grito de portazo. Noé me orienta para no sufrir empujones innecesarios. Susto. Mucho susto.

Ocho de la noche. Suena la música. Grita la gente que está adentro. Empieza el concierto. Se prende la raza de afuera. Se rompe el cerco otra vez. ¡Corre! Y corres, porque todos los de atrás van a correr y si te quedas te llevan entre las patas. En la calle a un costado de la Alhóndiga, antes de la explanada hay una segunda valla. La gente se detiene sola, pero después de un rato los de adelante rompen también ese cerco. ¡Corre! Otra vez. Finalmente estamos en la calle a un lado de las graderías. La gente se va deteniendo sola. Los empujones que aún se sienten entran en la categoría de normales. Ya no supe si era la segunda o la tercera canción pero ahí estabamos. Al fin. Desde nuestro sitio las pantallas se veían muy bien y, según se moviera la gente, podías alcanzar a ver el escenario. Se nos ocurre voltear a ver la parte final de las gradas. Aún hay espacio pero ya no quisieron dejar entrar. Ojetes.

Como sea estamos adentro, estamos en el concierto. Justo empieza La Ingrata. Brinco, canto, bailo y grito. Eso es mucha, mucha euforia junta y siguió generándose por dos horas. A las diez y pasaditas acabó el concierto. La gente se retiró en calma. Unas chelas para calmar la euforia residual.

Tiempo de volver. Fuera de los 15 minutos de estrés en la puerta, el día ha sido maravilloso. El concierto excelente. No sé por qué no había hecho esto antes. Lo volveré a hacer. Aunque para la próxima, trataré de comprar boleto.

jueves, octubre 16, 2008

Eso me causa euforia ¿a tí no?

Hace un tiempo Z persona me preguntó qué me causaba euforia. No le pude contestar, de repente me vi como una persona a la que nada en particular le emocionaba demasiado... pero no, esa imagen no coincidía conmigo, porque soy de hecho muy emotiva y mi estado de ánimo es más parecido a una montaña rusa que a otra cosa. Solo que de momento no podía atinar en función de qué se generaban esos picos de euforia. Poco después me vino de golpe la respuesta: bailar. Sí, bailar es mi actividad favorita. No soy una gran bailarina pero andar ahí en la pista gastando los tacones (pues cuando voy a bailar es el único momento en el que prefiero los tacones) es una de las cosas que más feliz me hace, independientemente del grado que gracia que tenga para eso.

La otra cosa que me hace sentir liberada es gritar, como cuando grita uno desde la banca de la porra en un partido de lo que sea. Ahora que el Campus anda en esas de jugar el torneo anual de Volley, dos veces a la semana descanso de todo estrés dejando casi inútil a la laringe, porque se tiene que animar al equipo, y si tu equipo no juega, pues hay que animar al que sigue en tu lista de preferencias. A veces, hasta me llevo la contraria y juego un rato. Pero adentro de la cancha también grito, muy buen método pa'destantear al enemigo.

Así que esas son las cosas que elevan mi nivel de euforia; uh, qué sofisticada. En cuanto a las cosas que enlistó Z persona el día que hizo su pregunta, para ver si entre ese montón de opciones encontraba la correcta, como una buena pelicula, un buen café, un bonito cuadro o escultura (yo agregaría, un bonito atardecer) son cosas que no pueden tener en mi el efecto del baile o el grito. Esas cosas, cuando me agradan mucho, me hacen sentir una profunda calma. Como la música debiera calmar a las bestias. Son más bien efectivos sedantes para un ánimo trastocado.

Y pues ya, eso era todo.

lunes, octubre 13, 2008

Una de hongos.

Hace unos días Luis (el de los Cuentos en la Huerta) publicó una muy bonita foto de unos honguitos blancos y a pregunta expresa contestó que sí, que ellos eran muy simpáticos, menos los que salían en las tortillas. Tuve que salir en defensa de estos organismos que me han permitido comer los últimos dos años, y le prometí una foto. Claro, la foto no es mía, porque yo no trabajo con hongos que crecen en los alimentos, pero para eso está la red.

El punto es que ahora les presento a ese personaje que sale en las tortillas o en su sangüish, cuando lo dejan olvidado por ahí en algún rincón, uno de tantos que hace que la comida huela feo y que tu mamá te regañe por descuidado. Aquí tienen al muy célebre HONGO ROSA DEL PAN:

Helo ahí, entre verde Penicillium (sí, el que produce la penicilina) y negro Aspergillus (aguas, ese produce toxinas) está el colorido hongo rosa del pan (que es, más bien anaranjado), cuyo nombre artístico es Neurospora crassa.


Insisto, más que rosa es anaranjado, y lo es porque produce carotenoides para protegerse de la luz (que lleva luz UV y eso daña el DNA; así como nosotros tenemos melanina). Además este hoguito tiene memoria. Si en el laboratorio lo cultivas en oscuridad, se mantiene blanco. Si dejas que le de luz, produce el pigmento (y esporas) y se forma un anillo de color. Si luego lo regresas a la oscuridad, Neurospora recuerda que, en cierto punto del día percibió luz, y antes de que vuelva a pasar, ya está produciendo carotenoides (y esporas), aunque no le vuelva a dar luz. Al final de unos días sacas la colonia otra vez y se ve así:

Arriba: plaquita de Neurospora con producción cíclica de esporas pigmentadas
Abajo: Un acercamiento

Esto se llama ciclo circadiano, y consiste en la repetición programada de ciertas respuestas de los seres vivos en función de los ciclos de luz-oscuridad que corresponden al día y la noche (por ejemplo, nuestros ciclos de sueño y vigilia). Neurospora es un hongo que se cultiva muy fácil, se reproduce sexual y asexualmente, responde a luz (por cierto, solo a luz azul) y se puede manipular genéticamente. Por eso es la estrella de la biología molecular de los hongos y de hecho todo lo que se hace en ese campo se hace con referencia a lo que ya se sabe de Neurospora. Su único problema es que su vida es muy aburrida: no causa enfermades a ninguna planta, animal u otros hongos, ni hace simbiosis con nadie. No ayuda ni perjudica, solo existe y se come lo que ya está muerto (como esa tortilla que dejaron abandonada en el refri por semanas), pues no es capaz de matar a nadie Por eso hay más gente estudiando otros hongos con vidas más interesentes, pero como modelo, Neurospora, el hongo rosa del pan, sigue siendo el top. Ahí les dejo unas fotos de microscopio electrónico:

Listo Luis. He ahí las fotos.

miércoles, octubre 08, 2008

¡Atención Economistas!

¿Esto es cierto?

Al menos esa es la impresión general. Pero pues como yo no entiendo nada de bolsas de valores, inflaciones, recesiones y esas cosas del diablo, no sé que tan grave sea. De momento suena a que soy afortunada por no estar endeudada con los bancos de ninguna manera.

(Cartón de Paco Calderón)

domingo, octubre 05, 2008

Cigarros viejos

¿Qué pasa cuando unos cigarros envejecen? Por ejemplo, si dejo mi cajetilla abandonada en algún lugar de mi casa y la encuentro varios meses después, digamos después de FEB-09, y me fumo uno de los cigarritos que contiene a pesar de que ya pasó la fecha de "caducidad", ¿son todavía más carcinogénicos? Los 12mg de alquitrán, 0.9mg de nicotina y los 12mg de CO los van a seguir teniendo, ¿no?

¿Por qué los cigarros tiene fecha de caducidad? Porque resulta que los tabacos viejos pierden aroma y sabor... y hasta ha habido demandas por no dar a conocer la fecha de caducidad del producto.

Así que ya saben, si consumen tabaco, que sea fresco, y si lo que les importa es su (de ustedes) fecha de caducidad, pues entonces, no lo consuman en lo absoluto. Cada quién.

martes, septiembre 30, 2008

Tengo aretes.

Me gustan los aretes, siempre me han gustado; en especial esos que tienen varias piedritas no preciosas pero coloridas colgando cual péndulos. Siempre que paso por un puesto de chácharas y los veo me muero de ganas por comprarme unos, pero no los compro. Me han regalado aretes en varias ocasiones, muy bonitos en todos los casos, pero los dejo guardados, no los uso. ¿Y todo por qué? Pues por que no tengo perforaciones en las orejas. ¿Y eso qué? Pude habérmelas perforado desde hace mucho, cierto, de no ser porque en la oreja derecha tengo dos cicatrices (una sobre otra, originadas por accidentes separados como por 6 años de distancia) y pues tenía que esperar a que creciera y la cicatriz se hiciera chiquita y poder perforar el lóbulo.

Bueno, pues parecía que ya era tiempo. Así que hace dos fines de semana me fuí al centro con mis cohabitantes y me compré unos bonitos broqueles (de esos aretitos de bolita que les ponen a las bebés), y apenas el fin pasado me decidí (el miedo al dolor no anda en burro) a ir a la clínica más cercana donde una enfermera me hizo la perforación, con xilocaína de por medio y por módicos treinta pesos.

Ahora ya sólo esperaré a que sane la herida y comenzaré a usar todos esos aretes que desde hace tanto quise.

lunes, septiembre 29, 2008

Escases de ideas...

Muy, pero muy severa.

domingo, septiembre 21, 2008

¡Quiero uno! (de cada uno)

Uno de mi hermanos me pregunta qué es Saccharomyces cerevisiae y luego me enseña esto:

¡Un peluche de la levadura de la chela! Lo quiero.

Y que me pongo a ver la página y que me encuentro a estos tiernos objetos:

Un precioso Trypanosoma (el bicho de la enfermedad del sueño)

Un curiosísimo bacteriófago.


La famosa Escherichia coli (toda una celebridad).


Salmonella, quién la viera...


Un Clostridium perfringens que es mucho más simpatico en peluche.


Un adipocito pachoncito.


La Giardia lamblia con sus ojotes.


... y muchos otros entre los que están el virus del ébola y el VIH que en peluche se ven muy tiernos, aunque en realidad sean bastante detestables. Además, para acabarla de amolar algunos vienen en su muy mona presentación de caja petri con tres miniaturas:




¿Quién se apunta para regalarme uno(s)?

sábado, septiembre 20, 2008

MiniGalería: Troncones

Ya hablé del fin de semana que me fui a Troncones y Sámano quería saber si era un buen destino. Yo lo recomiendo ampliamente. No tengo muchas fotos, ya que no llevaba mi cámara. Las poquitas que me pasaron no le hacen justicia a la playita... pero bueno, helas aquí:

Hotelitos con todos los servicios en el camino Troncones-Majahua. Un día me voy a hospedar ahí (malísima para las fotos en movimiento)

Del otro lado de la calle. Para que no pierdas la buena costumbre (hay desde aerobics hasta pilates, pasando por pesas y spin)


Majahua: El agua entre las piedras es limpia y clara.

Troncones: Hermoso. Entre las rocas hay cangrejos ermitaños y muchas conchitas. Al fondo se ve una zona donde no hay tantas rocas y uno se puede meter al mar muy agusto.

miércoles, septiembre 17, 2008

¿Y ahora qué?

No es lo mismo escuchar "muertos y heridos" seguido de "entre sicarios" o "por ajuste de cuentas" que el mismo "muertos y heridos" seguido de "civiles en celebración"; ni es lo mismo escuchar estas últimas palabras con "explosión accidental" que con "granadas de fragmentación". Tampoco es lo mismo escuchar "terrorismo" y ver imágenes de algún lugar lejano, que escucharlo y reconocer el sitio donde vives, que salga la lista de muertos y esperar no encontrar a nadie conocido. La sensación es muy diferente.

Ya se llegó al punto sin retorno, todos claman justicia. Todos piden y ofrecen unidad y cooperación. Ya pasaron los discursos, ya empezaron los entierros. La nota ya le dió la vuelta al mundo. ¿Y ahora qué? Van a reforzar la seguridad, la ciudad está sitiada, pero ¿Van a agarrar a los verdaderos responsables? ¿Por fin van a destapar a todos los infiltrados en el gobierno? ¿Van a dejar de perdonar a las grandes cabezas? ¿Los ciudadanos denunciarán a los traficantes conocidos? ¿Tendrán la confianza de hacerlo?

Habrá que ver en que termina todo esto.

Harto coraje.

lunes, septiembre 15, 2008

Psicoterapia

La semana pasada pusieron muchas tarjetitas en los pizarrones de anuncios del Centro que promocionaban los servicios de un psicoterapeuta. Al día siguiente no había ninguna.

Ay, la ciencia.

domingo, septiembre 14, 2008

Fragmento VI

Amanece una vez más. Pasaron varias horas para que abriera los ojos, de qué sirve despertar si no puedes salir de la cama. Entre más días pasan, él se hunde más en el sopor de la habitación y este blanco entorno se vuelve cada vez más insoportable. Es mejor seguir dormido. Pero de todo se cansa el cuerpo, hasta de dormir. Entonces abrió los ojos, despacio, sin ganas. Al pie de la cama estaba ella, dormida, con un libro en la mano.


Ahí había estado desde hace unos días, como si tuviera una especie de deber que cumplir, sin irse mas que a comer y a darse un baño una vez al día. Su conversación en esos días era la de siempre, sin aspavientos, sin afectos, una simple charla entre dos personas que están habituadas a verse siempre, que saben todo lo que ha vivido el otro y que por lo tanto no tienen necesidad de preguntar ni aclarar nada. Solo que en realidad ellos no se veían todos los días, ni sabían todo del otro. Lo único que sabían era que se conocían de hace muchos años, que siempre se verían cuando cada uno aplacara la tormenta personal en turno y que luego se dejarían sin despedirse por otro lapso de tiempo indeterminado que no angustiaba a ninguno.


El día que ella llegó no preguntó cómo estaba, no le dio palabras de aliento ni lo reprendió por no dejar el vicio que, de hecho, ella compartía. Simplemente le llevó el diario y se quejó del clima, le dijo que estaba más flaco y él contestó que ella, por el contrario había ganado algunos kilos. Su presencia en la habitación no había sido particularmente notable hasta ese día, que por primera vez la vio agotada, sin poder concluir su lectura favorita y con unas ojeras tremendas que la hacían lucir particularmente débil. En ese momento se dio cuenta que en realidad era la única persona en el mundo que había ocupado todo su tiempo en acompañarlo, haciéndole la estancia más amable. Ahora que lo piensa, nunca tuvo a nadie tan cercano como ella. Él, que nunca se consideró capaz de amar, se daba cuenta de que lo que vivía con ella era lo más cercano al amor, solo que tal vez sea más sincero, porque nunca esperaron nada del otro, cada quien dejó al alcance lo que tenía y cada quien tomó lo que había sin contratos ni condiciones. Sin pretensiones. El hecho de volver a verse después de tanto tiempo cada vez que alguno necesitaba un refugio del mundo, sin recriminaciones por lo que haya sucedido en el intermedio y encontrarse con un lazo intacto, era la forma más sincera de fidelidad.


Amanece otra vez, y cuando abrió los ojos el sol ya estaba muy alto. Un día igual que el anterior y el anterior a ese y varios antes. Solo que esta vez, unos minutos después de despertar se dio cuenta que en realidad sí había vivido un par de cosas que valían mucho la pena.


-Aura.

viernes, septiembre 12, 2008

La frase

"Pongámoslo así: un físico no tiene forma de saber si un gato dentro de una caja está vivo o muerto."
-L. Huerta.

Me torcí de risa y hasta ese momento entendí el por qué de la desconfianza. Es tan cierto...

Con esto terminamos esta jornada de notas sobre física avanzada para completos neófitos y matemáticos escépticos. Es tiempo de hablar de otras cosas.

UPDATE: Para un seguimiento muy ameno del asunto vean esto.

miércoles, septiembre 10, 2008

Acerté.

Prácticamente se acaba el día. En Europa es jueves de hace unas cuantas horas. Llego tarde (media semana, trabajo y muy mal timing) a señalar lo obvio: seguimos aquí . Algunos lectores se dieron tiempo (gracias por su presencia) para hacer los comentarios pertinentes para la fecha: 10 de Septiembre de 2008, cuando el LHC se hechó a andar. Como dijo Zow, no hubo colisiones, solamente dos rayos recorriendo el tunel en sentidos opuestos, pero en diferentes instantes. Hoy nada iba a pasar. Nada nos iba a librar de nuestro destino o a arrebatar nuestra preciada vida (según el humor del lector).

Leeré el post de Luis al respecto, la nota en los diarios que me recomendó Sámano, y seguiré haciendo lo que toca mientras llega el momento en que estos físicos intenten generar la aún teórica "partícula de Dios" (Por favor, no renuncien a sus trabajos todavía, jeje).

A los interesados, lean los comentarios del post anterior donde se encuentran los links a los sitios que menciono arriba.

Llegó mi taxi, me voy.

viernes, septiembre 05, 2008

El LHC y el fin del mundo que los mayas no predijeron.

No tenía nada de qué escribir, ni lo tendría aún de no ser porque paseando por este blog me encontré con la mención del arranque del LHC, tema que ya habíamos platicado con Sámano y que se prestó para un momento de divagación intensa cerca de la media noche en Sushi Factory, en Morelia (recomendable), en compañía de Violeta y Abel.

El LHC es el Large Hadron Collider, contenido en un tunel circular de 27km de circunferencia, diseñado para hacer colisionar a dos rayos de protones o iones pesados. Los protones va a un 99.999999% de la velocidad de la luz (hagan sus cuentas) y cuando chocan se crean condiciones similares a las que existieron fracciones de segundo después del Big Bang. Esto permitiría estudiar lo que pasó al incio del todo, o al menos de este todo en el que estamos nosotros. Eso es lo que dicen los que dicen que saben (yo no sé nada, la información la saqué de aquí). No pregunten cómo lo hacen. Si pueden léanlo y si le entienden me explican.

La noche que pusimos de cabeza a los cocineros del Sushi Factory, ya que estaban preparando nuestros makis a horas que ya deberían estar limpiando la cocina para irse a descansar, ésa noche, los matemáticos de la mesa (¿qué hago yo entre ellos? ¿qué?) hicieron patentes sus dudas sobre la capacidad de los encargados del proyecto de llevar este a buen puerto. Los argumentos para tal desconfianza: Que son físicos. Yo, una persona criada en el ámbito de las ciencias biológicas veía a los físicos y a los matemáticos como una misma cosa. Primos hermanos en el peor de los casos. Pero no, resulta que no se tragan. Los físicos son de cuidado, no son gente de fiar, dicen los matemáticos; lo dijo Sámano y lo escribió Luis. Ah, qué cosas con los gremios.

Volviendo al LHC, mucha gente cree que el colicionar partículas de esa manera puede generar agujeros negros que se tragarían a la Tierra con todo y su colección de seres vivos sin que nadie sepa qué pasó. ¿Será?

En la sección de Preguntas Hechas Frecuentemente de la página del LHC dice algo más o menos así:

¿Es seguro?

Hawkings dice: "Lo que pasa cuando un agujero negro se hace muy pequeño no está claro, pero los más razonable es que desaparezca en una explosión final de emisión que equivaldría a la explosión de millones de bombas H".

"Puedieron existir algunos hoyos negro primitivos de mucha menor masa [...] en etapas muy tempranas del universo [...] tendrían una mucho mayor temperatura y emitirían radiación a una tasa mucho más alta"

O sea, en el LHC se intentan recrear etapas tempranas del universo, en las cuales sí se generaban pequeños hoyos negros. Sin embargo, esto no parece aplicar a las condiciones del sistema experimental, porque, según ellos, "si se generara un hoyo negro sería un muy pequeño -micro hoyo negro- [...] que se evaporaría inmediatamente como una lluvia de partículas" y porque al parecer los rayos cósmicos (de alta energía) siempre está colisionando con los gases de la atmósfera, generando ese tipo de lluvia de partículas, y como eso no le ha hecho daño a nadie, pues entonces esas lluvias deben ser muy seguras.

En resumen: Los físicos juran y perjuran que esto es seguro... muy seguro. Por lo pronto, ya está en operaciones y, según su propio blog, emitirán (¿será la palabra correcta?) un rayo por el tunel el próximo 10 de septiembre.

Veremos entonces qué pasa. Mi pronostico (sí, daré uno a pesar de ser una total neófita en esto): NO VA A PASAR NADA.

miércoles, agosto 20, 2008

Los recuerditos de las Europas.

Uno de mis hermanos putativos se fue a Europa y estuvo trabajando y paseándose (que no podía ser de otra manera) en aquellas tierras por dos meses. Llegó de regreso ayer. Cuando lo ví hoy, traía su "saco de Santa", es decir, la maleta con recuerdos para repartir. Me tocaron un separador metálico con forma de molino de viento handmade de Holanda, bieeeeen bonito y de €1.98 (en Europa no hay que quitarles las etiquetas, supongo, jaja, anyway, ¡gracias flaco!) y una barra de chocolate suizo. Cuando me los dió solo pude pensar: "Chocolaaaateeeee, mmmm...." (qué profundo, lo sé, pero es todo lo que necesito pensar en relación al chocolate). El chocolate no va a durar, en cuanto lo abra desaparecerá. Por lo que le tomé su foto (al separador también, claro) y ahí están ellos:

Chocolate suizo y mi separador de €1.98 ^_^

Luego les digo cómo está de bueno el chocolate. Habrá que hacer fiesta: si lo que hacía falta era el pretexto, ya está. ¡Bienvenido!

viernes, agosto 15, 2008

Procrastination

Transleishon: Dejar para después, deliberadamentente, algo que se tiene que hacer; esto puede ser, finalmente, perder el tiempo a lo babas en cosas poco productivas.

Este blogsito es mi medio favorito de procrastinar (hasta siento feo decirle "poco productivo"), pero no es el único. También existe el muvimeiker, con el cual me divierto bastante pero que uso mucho menos porque demanda mucho tiempo, a diferencia de la bitácora que con unos minutillos ya tienes la entrada del día (a menos que quieras subir un video). Pues en el muvimeiker he hecho 5 videos, 3 de los cuales son esas cosas cursis que hace uno con secuencias de fotos para regalar a alguien y decirle cursilerías (una versión larga de una tarjeta animada). Otra fue una superco-producción (Carreras&Guillén) de 30min que cuenta la historia de un viaje de tres días que hicimos Laura (una argentina, estudiante de doctorado en España, que se encontraba en una breve estancia en el llano y que fue nuestro pretexto para el viaje), Ashanti, Nohemí y yo, que incluyó Teotihuacán, Cd. de México y Tepoztlán, Morelos; el video estaba dirigido a un pequeño grupo de selecto público debido a su alto contenido de chistes locales. Fue un éxito.

El último video editado con esta herramienta fue uno que hice hace un tiempo en Morelia, a ratos en mis fines de semana. Todo empezó porque uno de mis hermanos compró un peluche de Juan Carlos Bodoque, reportero a cargo de La Nota Verde en 31minutos, un noticiero de títeres para niños de la televisión chilena, muy curioso. Y como este conejito rojo nos simpatiza bastante, fue fotogrfiado y filmado en diversas circunstancias, lo que dejó suficiente material para procrastinar a gusto. Este fue el resultado final:





Y ya que estamos hablando de monitos de fieltro, anoche llegó Carlos a decirme que Uriel había creado en vacaciones un par de personajes que podrían generar un par de videos interesantes. Los hizo a mano (no tenemos máquina de coser) y es, creo, la primera vez que se pone a hacer este tipo de cosas, que yo sepa. Y aquí estan ellos, conozcan a Panki y el Conejo Energúmeno:

Panki y el Conejo Energúmeno

El Conejo Energúmeno no siente simpatía por los humanos...

...pero Panki siempre lo tranquiliza.


Ellos son grandes amigos. ¿No son una ternura?

Chale, yo a duras penas sé pegar botones.


jueves, agosto 07, 2008

Cha-le

Desde hace unos días estoy en Morelia, estaré todavía unos días más. No fue para evitar la lejanía materna, esa que según Sámano me hace generar sueños del tipo soap opera; simplemente decidí alejarme del llano unos días y volver a las alturas del lomerío en el que habito a ratos a las orillas de este bonito valle.

Deberes familiares me esperaban al llegar, y éstos me llevaron en algún momento a la recién remodelada (con una segunda etapa aún en remodelación) Plaza Las Américas. ¡Qué pedo! Me sentí como turista. Dos niveles mas el de estacionamiento, un montón de tiendas nuevas y un reacomodo total de las que ya estaban. Como andaba a las carreras me concentré en dar con la tienda a la que iba y no vi dónde estaba la entrada al Cinépolis VIP, último plus de la placita nice para la gente bien de esta ciudad. Chale. Tengo curiosidad de ir... nomás para saber por qué fregados un boleto de cine cuesta casi cien pesos (pa ver si vale la pena el lujo, pues) y pues, nomás de morbosa y ya. Pero nunca vi la entrada, de hecho ni me acordé que ahí había un cine hasta que salí a tomar la combi a mi casa ya con el producto buscado en mano y ví la cartelera anunciada en el espectular de la estrellita... ni pex, otro día será.

De lo que sí me di cuenta es que todos los centros comerciales de reciente creación (o remodelación) son iguales y tienen hasta las misma tiendas... son como los Oxxos o los mismos cines, hechos en serie: barandales de cristal, kioskitos monos en los pasillos, banquitas muy bien pulidas y barnizadas color beige madera-like o de metal con bujeritos, sus escaleras eléctricas, sus multicomederos recontra-asépticos, etcétera, etcétera. Pero bueno, es un bonito lugar para ir a farolear. Quién sabe cuándo me vuelva a parar ahí (o sea, quién sabe cuando me de el gusto de complacer a mi morbo y pagar de más por ver una peli, que más vale que sea muy buena o ya de perdis tenga muuuuchos efectos, violencia y demencia comercial, como la ultima de Batman, que sí gustar y gustar mucho ["Voy a desaparecer un lapiz" ¡Miedo!]).

Qué cosas.

martes, agosto 05, 2008

Hunter (Portishead)

A Portishead los descubrí en el blog de Sámano un sábado que tuve acceso a una red sin limitaciones. Luego busqué en la red y me encontré las canciones del nuevo disco, el tercero, llamado simplemente Third.

Esta es la canción que más me gustó, aunque en general todo el disco me pareció bueno. Creo que ese sí lo voy a comprar. Mi hermano dice que es buena música de fondo para una caminata. A mí me gusta más para un viaje en tren, en solitario.

Fragmento V

El cómo comenzó no había tenido ninguna importancia hasta estos días. De repente no podía dejar de pensar en el momento en el que salió de la escuela a hacerse mayor mientras caminaba por la plaza del pueblo que lo había adoptado desde dos años atrás. El tedio lo había acosado toda la mañana y ya no le hacían ninguna gracia las niñerías de los compañeros de su edad. Y aunque ansiaba poder entrar de lleno a las actividades de los hombres hechos y derechos, en el fondo se lamentaba de no poder disfrutar más esas simplezas que hacen a los niños tan felices con tanta facilidad.


Era verano y el sol torturaba a los andantes sin clemencia, pero al caer la tarde un vientecillo barrió las hojas de la plaza y anunció con su olor la pronta llegada de la lluvia. Los señores se juntaron en el café del portal a jugar dominó, cartas o ajedrez, siempre con un cigarro en la boca. Siempre. No lo pensó, sólo tuvo el impulso y no lo contuvo, fue a la miscelánea más cercana y compró la cajetilla más barata, se sentó en una banca y encendió su primer cigarro. Tosió, por supuesto, pero lo volvió a intentar. No tosió más. Se colocó en posición de fumador experimentado y al terminar se levantó y caminó hacia el instituto perfectamente transformado. La sensación de autosuficiencia le duró lo mismo que el olor a humo en la camisa: toda la tarde.


Desde entonces cada vez que encendía un cigarro sentía que su cuerpo de largatijo, delgaducho y largo adquiría un poco de autoridad. Tal impresión fue tan profunda que poco a poco el resto del mundo, es decir, el resto del instituto, comenzó a verlo de la misma manera que él se veía a sí mismo. La expresión de su rostro se volvió dura y comenzó a participar en las reuniones de muchachos de mayor edad, quienes lo aceptaban de buena gana por su ingenio y humor ácido, que siempre había poseído pero nunca como entonces había tenido la confianza de lucirlo libremente. El mismo humor ácido que ahora lo hacía reírse cuando pensaba que lo mismo que en aquellos días lo hizo sentirse mayor lo hacía ahora sentirse cada día un poco menos vivo, y que la tos que venció tan fácilmente entonces había vuelto hace ya varios años para no abandonarlo nunca más.



-Aura

martes, julio 22, 2008

De cómo no me casé con un zacatecano rico y guapo.

Cuando duermes ligeramente, cuando cualquier ruido puede despertarte, es cuando surgen los sueños más extraños. En este caso fue cuando me volví a dormir después de apagar el despertador. Por primera vez en mi vida soñé una boda: mi boda. ¿Será que ya entré en edad casadera?

Fue una boda muy extraña, porque desde que me estaban arreglando no había nadie de mi familia ni de mis amigos, las fotos fueron antes de la ceremonia (ahí vi quién era el novio: un chico muy bien parecido, muy joven, aunque no muy alto y muy nervioso, también me di cuenta que las madrinas iban todas de rojo y que no conocía a ninguna) y yo entré al altar primero que el novio. Me entregó alguien que no era mi padre ni nadie conocido y en la pequeña capilla, con capacidad para 50 personas o menos estaba llena de elegantes personas, claro, todas familiares y amigos del novio. A estas alturas yo ya sabía que estaba en algún lugar del centro de Zacatecas y mi futuro marido pertenecía a una acaudalada familia de esa ciudad. Yo estaba resignada, pero no convencida, y pensaba que mientras no hubiera boda civil (la cual el novio no había organizado aún) nada de esto era válido. Durante todo el sueño yo me la pasaba pensando en mi gente y en que no estaban ahí, ni uno solo.

En eso estaba cuando se abrió la puerta de la capilla y aparece un señor con un libro que yo tengo que ir a recibir. El libro es en realidad un cuaderno con tapas de madera, hojas de papel pergamino decoradas y en blanco. Lo tomo y me pongo a hojearlo sobre una mesita que está a un lado de la puerta.

Ahora sí, mi futura suegra (que me arregló el vestido, se tomó las fotos conmigo y estuvo presente y a mi lado en todo el sueño) entró en pánico porque su hijo no llegaba. Cuando salimos de la capilla, nos encontramos a mi padres (¡gracias!). Mi mamá termina una llamada por celular y tranquiliza a mi futura suegra: le dice que su adorado hijo va camino a Europa, porque estaba muy nervioso para entrar, indeciso, así que ella (mi madre) decidió darle el sabio consejo de retirarse a tiempo y él así lo hizo. La mujer empezó a dar vueltas por el edificio en estado de completa desesperación, mientras yo, aliviada, me quedaba con mis pás justo antes de despertar de nuevo.

Y así fue como no me casé con zacatecano rico y guapo. Toda una novela rosa en lo que volvió a sonar mi despertador. ¿Qué clase de subconsciente genera estas historias?

miércoles, julio 16, 2008

¡Salve, oh sagrado tabaco!

Primero hago la aclaración de que yo fumo y que sí me incomoda que ya no pueda hacerlo en muchos lugares donde antes podía (cafés y bares). Es cierto quienes no fuman tienen derecho a que no se les llenen los pulmones de humo, pero la división apropiada de áreas podría ser suficiente (en todo caso, los dueños de esos camiones que arrojan densas y oscuras nubes de humo deberían ser tratados con igual o peor dureza, sacando esas unidades de circulación como a nosotros nos sacan de los bares y cafés cual apestados; ya lo dije, mi pecho ha liberado la opresión).

Que muchos fumadores sientan descontento o franco enojo por estas medidas lo comprendo. Sin embargo, la desesperación por disfrutar de nuestro vicio bajo la protección de un techo, en el cómodo ambiente que representa tu centro de reunión favorito, ha llevado a algunos a manejar las leyes de las maneras más insospechadas. El fin justifica los medios, pensarán.

¿Qué haces si la gente que no fuma te saca de tu bar favorito haciendo respetar su derecho a no ser perjudicado por tu vicio? Pues haces valer tu derecho de ser libre de practicar tu culto religioso como te venga en gana. ¿Qué tiene que ver la religión con el tabaco? ¿Nada? Fácil, declara que tu religión rinde culto a Dios fumando, que el cigarro es el vínculo con la divinidad (o la divinidad misma, como en otros casos lo son el pan y el vino), junta suficientes seguidores, registra tu iglesia y ¡listo! Ahora tu café es centro de culto, los feligreses son libres de encender cigarros al interior porque esa es la manera profesar su credo y ¿quién en un país libre se atrevería a discriminar una creencia solo porque se basa en la producción de humo que además, es sagrado?

Con perdón de quienes compartimos el vicio pero... ¡qué azotados! A ver cómo le va al dueño del Café Le Tilleul de Alkmaar (norte de Ámsterdam), a quien se le ocurrió esta desesperada medida para no perder clientes y a quien, por lo pronto, ya varios dueños de este tipo de establecimientos le han externado la intención de unirse a su iglesia.

sábado, julio 12, 2008

Fin de Semana de Festejos.

Por fin regreso de fin de semana a Morelia. La nube que parecía no tener fin, lo tuvo pasando el Lago de Cuitzeo. Días soleados en Morelia. Excelente, la maleta de ropa sucia no vino en balde. Estos días son de muchos festejos. No puedo estar en todos.

El viernes pasado, 4 de julio, fue cumpleaños del objeto de mis afectos. Yo no pude estar aquí, así que nos desquitamos ayer viernes 11 de julio. Pero ayer también fue cumpleaños de Sámano, quien me invtó a su fiesta cumbiañera. No alcancé a llegar (2 de la mañana no es hora de llegar a una fiesta, estarán de acuerdo). Pero le mandé el mensaje correspondiente sólo para recibir como respuesta una notificación de los detalles que me perdí. Diantres. Esperaremos la reseña correspondiente en el Samanario de nuestra preferencia, o en bitácoras afines.

Hoy sábado 12, me confirman que San Antonio se viste de gala para la Boda de la China, pero la confirmación llegó tardesón y ya había comprometido mi sábado con mi má. Muchas flores y buenos deseos a la China; luego iremos a visitarla, a conocerla como toda una señora. Qué cosas.

Mi otro compromiso tiene ver con el aniversario del natalicio de mi venerada madre, que es mañana, 13 de Julio. Al rato nos vamos a poner a hacer pastel, nomás porque sí y mañana nos vamos a ir a comer a ver a dónde.

Muchas fiestas, no estuve en todas. Un abrazo a todos los festejados y ¡que se siga consumiendo el vino, el pan, las chelas y las botanas!

No me vuelvo a quejar (de que no llueve).

O al menos intentaré no hacerlo, no volverme a quejar de que en Irapuato no llueve. Desde hace más de una semana, como en el resto del país, en el llano no ha dejado de llover. El martes tuvimos precipitación pluvial continua con exacerbaciones repentinas (pueden criticar el uso de los términos climatológicos, seguramente es pésimo). Ahora, en cristiano: Desde el viernes llueve todos los días y el cielo se ha mantenido nublado. El martes llovió todo el día, aunque la mayor parte del tiempo fue un chipi-chipi aparentemente inofensivo, por momentos la lluvia era bastante intensa. Las nubes no dejaban ver ni un poco de cielo azul y unas cuantas se encontraban a muy bajas, lo que generaba un paisaje un poco sombrío.


Ahora, debo aclarar que todo lo anterior no me molesta en absoluto; por el contrario, me agrada bastante y un día así, o una semana como esta me haría muy feliz, de no ser por un pequeño detalle: la incapacidad de los ingenieros de este país de construir y mantener un sistema de drenaje apto para estas circunstancias a pesar de lo comunes que son por aquí. O ¿de verdad es tan difícil? No creo.


El domingo, cuando el taxista que me llevaba a mi casa vio la magnitud del encharcamiento de la entrada del fraccionamiento, casi se decide a no entrar y a dejarme a mi suerte con todo y bolsas de despensa. No lo hizo, me llevó a mi seca calle pero me cobró más. La noche del martes no pudimos entrar. Después de la lluvia de 24hrs el riesgo de que el carro de mi compañera de casa se quedara varado a medio charco era tal que preferimos refugiarnos en casa de alguien más del laboratorio en lo que bajaba el agua. Finalmente, pasadas las once de la noche, sentí la calma que da acostarse en la cama propia cuando se pudo haber pasado la noche como refugiado.


Está bien, no me vuelvo a quejar de que en Irapuato no llueve, porque de todos modos cuando sí llueve no hay drenaje que lo soporte. Y también voy a reconocer que este no es un problema único de esta ciudad asentada en un llano infinito. Es justo reconocer que es un problema general en este país, y en muchos otros. En pocas palabras: no me quejo de la lluvia y los días nublados, si no del drenaje; y no me quejo de Irapuato, sino de la mala ingeniería civil nacional.




jueves, julio 03, 2008

Fragmento IV

Lo único que lamenta es no tener las fuerzas para recoger sus pasos. La gente solía tener esa buena costumbre, regresar a esos lugares donde alguna vez se estuvo como haciendo un inventario final de recuerdos, para evocar hasta aquellos detalles que solo se recuerdan con ayuda del contexto, y llegar al último momento con los recuerdos más vivos. Para consolarse trataba de convencerse de que tal vez no era tan malo después de todo. Al fin y al cabo en los momentos de paz, cuando lograba conciliar el sueño, podía viajar a todos esos sitios que estaban intactos en la memoria, embellecidos por la nostalgia y protegidos del deterioro por el paso del tiempo: los campos seguían siendo campos y no caseríos interminables, el tren seguía llegando a las estaciones atestadas de gente y comerciantes, los arroyos y ríos seguían caudalosos y cristalinos. Y él, él aún era joven, fuerte y desafiante.


Alguna vez le fue concedida la gracia de dormir toda una noche. Esa noche sus pasos lo llevaron de regreso al rancho donde pasó sus primeros años y los inviernos de su infancia. Llegó de noche, haciendo ruido entre la hierba. Era la selva, no podía haber lugar más mágico o más tenebroso para un niño. Oía a los reptiles, las aves nocturnas y los insectos en aquel misterioso concierto que no dejaba dormir a las niñas que también iban de visita y que a él lo tenía tan fascinado. Se trepó a un árbol y vio un turicate, con su dorso azul y su panza roja en tonos metálicos y por fin pudo agarrarlo sin temor a quemarse, abrirlo con la navaja que siempre cargaba y ver como de la herida emanaba ese líquido brillante que siempre imaginó que les corría por las venas.


Toda la noche recorrió el cerro, llegó a lugares a los que no había llegado, hizo aquello que en su momento no pudo. ¿Quién quiere recoger los pasos con un cuerpo cansado, siendo mucho mejor andar nuevos caminos con ese cuerpo imaginario que nos permite llegar a cualquier lado? Hubiera seguido así por muchas horas más, pero el agudo dolor en el pecho le regresó a la realidad. Y sin embargo, ya en la calma, no puede pensar en otra cosa que en lo reconfortante que sería fumar un poco mientras comienza el día.


-Aura

jueves, junio 26, 2008

24 horas y un anecdotario interminable.

¿Qué hace una QFB entre matemáticos, economistas y afines? No lo sé. De verdad que no lo sé, pero me la pasé muy bien. Sámano tuvo a bien avisarme que venía a México de vacaciones y quedamos de vernos ayer en Guanajuato. Yo suponía que sería una tranquila tarde de café, cigarros y anécdotas miles en cualquier café del centro (había pensado en por fin visitar el café que está en el Puente del Campanero). Pero no. Cuando avisé que ya iba en camino, me llegaron instrucciones, vía SMS, de llegar a los filtros, camino a la Valenciana. Cuando llegué, como a las 5 de la tarde, Sámano me informó que íbamos a la fiesta de titulación de un amigo suyo, el cual estaba informado de mi asistencia y estaba de acuerdo. Es decir, no llegaba de gorrona repentina.

La fiesta se me fue muy rápido, mi idea de regresar a las 8 de la noche se nulificó cuando vi el reloj y me di cuenta que eran las 9:20pm. Y es que entre convencer a Sámano y a Alex de que quienes nos dedicamos a hacer biología molecular no tenemos una colección de mutantes deformes, de entes casi irreconocibles en cápsulas especiales, que no podemos crear para padres adinerados niños con alas o con garras retráctiles cual pequeños Wolverines y que en realidad las mutantes de plantas y microorganismos que manejamos no tienen mayor cosa espectacular a simple vista; entre eso, los partidos de futbolito, contar muchas, muchas anécdotas acumuladas en 8 años de no vernos y de ver cómo se clavaban intentando resolver el problema de matemáticas del día que venía en un calendario para matemáticos (el momento más ñoño de la tarde) el tiempo se pasó volando. Decidí quedarme a la fiesta y regresar a Irapuato hoy temprano. Fue muy buena idea, pues sacaron la guitarra y empezaron a cantar. Supimos que se había llegado a un punto necio cuando comenzaron a cantar canciones infantiles y de coros de iglesia. ¿Quién dice que los matemáticos no tienen humor? Tienen bastante, y puede ser muy, muy simple.

Cuando bajamos al centro por la mañana de hoy, mi organismo pedía a gritos una taza de café. Pensamos en un Italians, pero conforme íbamos caminando y nos dábamos cuenta que todo estaba cerrado, empezamos a dudar que cualquier cafetería estuviera lista para proveernos. Y efectivamente, Italians cerrado, Café Galería cerrado. Todo cerrado menos VIPS. Pero no, era muy temprano para un café tan malo. Prefería uno del Oxxo, pero siempre y cuando dieran las ocho de la mañana y todo siguiera igual de muerto. ¿Cómo puede una ciudad llena de estudiantes no tener café para los transeúntes a tempranas horas entre semana? Es mi primera queja de Guanajuato, y es muy sentida. A las ocho casi todo seguía cerrado, menos una lonchería donde vendían jugos, licuados y tortas, pero no café. Afortunadamente el dueño nos mandó una cuadra más adelante donde efectivamente, ya tenían café preparado. Gracias. Al primer trago me sentí lista para regresar al CINVESTAV, a mi curso en curso.

Llegué a Irapuato a las 9:30 am. Me despedí de Sámano que seguía su camino a Morelia y me apresuré a llegar a mi casa a asearme, cambiarme y correr. Llegué al curso rayando, acababan de empezar. Afortunadamente fue sesión práctica, lo que evitó que cayera muerta de sueño a media clase.

A la una confirmo que en el laboratorio hay salida a comer. Excelente. ¿Destino? El Truco 7, en Guanajuato. Ahí voy de vuelta, ahora en coche. Pero hay trabajo y hay que volver. A las cuatro y media ya estaba de vuelta en el lab. Estas 24 horas fueron muy interesantes. Es muy agradable volver a ver los amigos después de tanto tiempo (ocho años es mucho, mucho tiempo). Fue un gusto. Y no Sámano, no voy a hacer niños con alitas para que tú te hagas rico con eso.

viernes, junio 20, 2008

Dos cosas.

UNO

Imagínate que eres taxista de una ciudad chiquita en la que nunca pasa nada, como no sean inundaciones por tormentas ocasionales y ventoleras cargadas de polvo. Andas en tu taxi un miércoles cualquiera antes de que amanezca, esperando que salga la gente a trabajar, de preferencia que se les haga tarde para que no se vayan en camión. Entonces, en una colonia clase mediera sin mayor historial conflictivo, te hace la parada un sujeto en calzones. No te paras, ¿Por qué anda en calzones?, piensas, No ha de andar haciendo nada bueno. El tipo te grita toda clase de improperios y amenzas por no subirlo, lo que lo vuelve más sospechoso. Más adelante te encuentras varias patrullas. Les dices lo que viste. Raudos y veloces, los oficiales buscan al tipo en cuestión y lo detienen: ¿Quién dice que nuestras autoridades no son eficientes?

Luego te das cuenta que son más patrullas de lo normal para un simple encuerado. Además hay varias calles cerradas y mucho movimiento. ¿Qué pasa?

Pasa que hubo una balacera a pocos kilómetros de ahí. Que la policía local quiso detener a un vehículo "sospechoso" y estos empezaron a tirar balazos con armas largas, y la policia contestó. Pasa que se murió un policía en el proceso, que llamaron a refuerzos y empezó la persecución. Pasa que también se murió un presunto sicario, y que sus compañeros dejaron su cuerpo, sus armas y la camioneta en la colonia donde empezó esta historia. Pasa que unos de ellos, tal vez para no ser reconocido, se quitó las ropas y huyó. Lo demás es historia. Las persecuciones siguieron durante el día en los alrededores del municipio. Hubo varios detenidos. Ahora los irapuatenses se preguntan si van a tener que sufrir como los de Guerrero, Michoacán, Sinaloa, Nuevo León y Tamaulipas solo por estar a medio camino entre ellos.

Puede ser que sí.

Los operativos del gobierno han logrado mover el piso de los principales cárteles del narcotráfico. Ahora células de éstos están dispersos por todo el país peleando entre ellos por los nuevos territorios. Algún día la fuerza pública tenía que entrar para detenerlos, cierto. Que la policía (en cualquiera de sus variantes) no estaba lista para hacer frente a la situación, cierto. Pero ya es mucho tiempo, y la policía sigue sin estar lista. El ejército no puede estar siempre haciendo trabajo policiaco. No es la solución. Puede ser que haya sido útil para "destantear al enemigo", pero sin una solución de fondo, esto se va a poner cada vez más negro.

DOS

Hace unos días platicaba con una de las chicas con las que vivo sobre las grandes subastas de obras de arte, y coincidimos en que es demasiado pagar millones de cualquier moneda en un objeto que sólo va a estar en medio de un cuarto o colgado en una pared, sólo para que lo veas. A mi me gusta ver cuadros, esculturas y objetos antiguos y extraños, pero pagar tanto por eso... tal vez como no puedo imaginarme si quiera lo que es tener ese dinero, no puedo concebir esa forma de gastarlo. Mejor lo dono a la Iglesia para obras de caridad, dijo mi compañera.

Luego en la semana salió el tema del super donativo, que luego ya no fue, del Gobernador de Jalisco para la construcción del Santuario de los Mártires, esos que muerieron en la Guerra de los Cristeros y que vino Juan Pablo II a canonizar. Entonces, si tienes 90mdp y los donas a la iglesia ¿está bien? Pues si es tu dinero, tú sabrás. Pero si eres funcionario público y el dinero es del erario público y, peor tantito, no es para programas de asistencia sino para la construcción de un inmueble que no es precisamente necesario... no puede estar bien.

90 millones de pesos se podrían invertir, por ejemplo, en programas de salud, educación, vivienda, seguridad pública... ¿alguna urgencia que me falte?

martes, junio 17, 2008

Fragmento III

Evocar es lo único que le queda ahora mientras espera. Vivir hacia atrás trayendo un recuerdo detrás de otro, cada vez más antiguos, pero aún vívidos. Como el del día que tuvo que irse pensando que no dejaba nada importante atrás, seguro de que volvería porque eso era lo más natural, pero sin saber exactamente cuando pues no había nada que obligara el regreso. Comenzó el viaje con la sensación de que estaba haciendo lo único posible, con la naturalidad de quien no tiene nada que voltear a ver por última vez. Ahora el tiempo se acaba, no regresó nunca y se pregunta por qué no se decidió a mirar por última vez.

-Aura


miércoles, junio 11, 2008

Enésimo comentario del mismo tipo

Es decir, voy a volver a hablar del clima. Se acabó la canícula. Gracias. Ahora estamos felizmente instalados en sistemas de inestabilidad, y gozando defuertes lluvias, cielos completamente nublados y temperaturas de entre 20 y 25ºC sin necesidad de aire acondicionado. Como era de esperarse mis vías respiratorias colapsaron ante el cambio de clima y ahora sufro de tos y faringitis. Nada que un buen antibiótico, un AINE, tés y bufandas no puedan arreglar. Además ya estoy acostumbrada.

Lo único malo es que ahora todo viene en exceso (oh, es el calentamiento global) y la ciudad de Guanajuato, que no esta hecha para aguantar excesos de nada, sufrió ayer una tremenda tromba. Qué cosas.

miércoles, junio 04, 2008

El coco

Alguna vez mientras platicábamos con mis hermanos (los de verdad) sobre todas aquellas cosas que nos hicieron creer de niños, terminamos hablando de los personajes con los que nos asustaban para que nos portáramos bien y no como salvajes criaturas crecidas solo con agua de lluvia. El más chico de mis hermanos me salió entonces con el siguiente comentario: Cuando tengas hijos, asústalos con el Coco, a ver si se imaginan lo mismo que yo. ¿Qué te imaginaste? Un coco maligno. ¿Un coco, el fruto? Sí, pero maligno, con ojos y dientes afilados. ¿Como un Critter? ¡Ándale, así! Chale, qué miedo. Sí, mucho.

No sé, pero a mí el coco me parece más bien como un ente sin forma, más como un espectro. Jamás me hubiera imaginado un auténtico coco con malévolas intensiones. Y en realidad yo nunca tuve que imaginar un coco, pues a mí me asustaban con el viejo del costal, que podrá tener variadas apariencias, pero siempre será un viejo feo, con un costal donde caben los niños desobedientes.

-Un coco maligno, con ojos y dientes afilados.

¿Cómo te imaginabas al coco?

UPDATE (21/jun/08): Mi otro hermano me acaba de confesar que el se imaginaba al coco como un espectro blanco sin rostro que se movía a una velocidad increíble, y que luego esa imagen cambió para parecerse al Jeepers creepers. Vaya que tienen imaginación mis hermanos.

El otro coco. Chale.


lunes, mayo 26, 2008

Fragmento II

La verdad es que en el fondo siempre quiso morirse. En su vida llegó hasta donde la inercia le llevara y siempre que hizo falta algún esfuerzo extraordinario para seguir avanzando, simplemente se detenía, hasta que encontraba otra dirección a donde la inercia le siguiera llevando. Tuvo suerte, pues viviendo así llegó bastante lejos, más de lo que se puede esperar de alguien que solo va impulsado por la corriente, sin tomar decisiones ni asumir riesgos.

Ahora puede detenerse para siempre, sin hacer ningún esfuerzo, ni oponer resistencia alguna. Solo basta hacer lo de siempre para llegar al fin del camino, uno que a su juicio ni siquiera debió iniciar a recorrer. Al fin
, después de toda una vida, tiene la certeza de ir en dirección correcta.
-Aura

viernes, mayo 23, 2008

Bien me lo decía mi madre I

"Deberías tomar unos cursos de computación para que te enseñes a usar Excel, Word y esas cosas y luego me digas como"

Yo: Nel, picándole se aprende todo lo que se necesita.

Mea culpa: Ahora sufro mucho intentando analizar y comparar tablas con miles de datos... y cuando la gente que sabe excel me soluciona algunos de mis problemas me quiero dar de topes por no hacer caso a mi sabia madre.

Chale.

miércoles, mayo 21, 2008

Microsueños: Pasos en falso

Husmeando en la red, de blog en blog, llegué al blog de alguien que no conozco, el amigo de un amigo, quien hablaba de reiniciar el cerebro con sustancias legales para casos de desvelo extremo forzado por exceso de trabajo. El método incluye una siesta y en los comentarios aclara que en el proceso se pueden generar microsueños reparadores, y como el tema de la semana son los sueños, pues aquí voy otra vez.

Desconozco el proceso del sueño, pero la palabra microsueño me trae a la mente esas brevísimas imágenes que alcanzo a generar justo cuando estoy perdiendo consciencia de mi alrededor, segundos después de cerrar los ojos. Mi madre, por ejemplo, dice que desde niña la primera imagen que formaba era la de un montón de números pasando frente a ella a gran velocidad, muy al estilo Matrix. En mi caso, suelo ver mis pies. Sí, veo como estoy de pie frente a un escalón, o un charco o un hueco en el piso, y voy a dar el paso. Cuando doy el paso el escalón desaparece o el charco y el hueco se vuelven más amplios y profundos. En ese momento tengo una sensación de caer al vacío rapidamente, mi pie da un estirón, y toda yo brinco. A veces esos brincos me traen de regreso a la realidad, a veces no... simplemente todo se vuelve negro y duermo formalmente. A veces ni siquiera me doy cuenta que di el brinco, solo sé que lo doy invariablemente porque mi madre jura que así es desde mi tierna infancia.

Algunas personas me han dicho que sus primeras imágenes son momentos del día, o rostros, o muchos colores e incluso hay quien me ha confesado que también brinca cuando comienza a dormir. Mi pregunta es ¿todos tenemos esos microsueños? ¿Tendrán alguna función? Por ejemplo, indicar al cerebro que se está entrando en un estado onírico... ¿alguien sabe?

jueves, mayo 15, 2008

Insomnio

Recuerdo bien mis tiempos de largas noches de vigilia, nunca por gusto. En esos tiempos dormía muy pocas horas diarias y no siempre de corrido. No descansaba, pues mi mente se ocupaba en generar los sueños más extraños y largos que he tenido nunca.


Fue entonces cuando soñé, por ejemplo, que caminaba por un bosque y acababa frente a un carro de los años 50s, de colores pastel, que me esperaba; al subirme me doy cuenta que junto a mí está una muñeca de porcelana, de esas antiguas, que tiene mi aspecto y cuando me miro en el espejo retrovisor me doy cuenta que yo tengo el aspecto de una muñeca de porcelana típica, con caireles, vestidito y todo. Luego el carro avanza por un puente colgante de madera sobre un barranco enorme para detenerse a la mitad, donde yo desciendo del coche para entrar en una casa que está junto al puente, suspendida de algún modo en el aire. Muchas cosas extrañas pasan dentro de esa casa, donde ya luzco como soy y no como una muñeca.


También por esos tiempos soñé como una extraña gárgola me perseguía mientras corría hacia el oeste por la avenida principal de Morelia durante la noche. Corría y avanzaba hasta que se me ocurría voltear a mi izquierda y entonces me volvía encontrar en el punto de partida: frente a la Catedral, y esto sucedió n veces, hasta que dejé de soñar.


Otro sueño extraño de esos tiempos fue uno en que me veía llegar en un taxi a una antigua casa, con techo de dos aguas y toda de madera, de dos plantas y reja al frente, del estilo de las casonas de terror de los americanos. Sabía que era mi casa y que volvía después de mucho, pero mucho tiempo. Al interior, a pesar de que por fuera se veía enorme, solo había una pequeña sala de estar, con un silloncito rojo al centro, una mesa pequeña al lado un librerito pegado a una pared, con muchos papeles regados por todos lados, y mucho polvo. Había también una escalera para llegar al segundo piso. A diferencia del primero este sí era enorme. La escalera llevaba a un pasillo y cada lado del mismo se formaban dos patios, alrededor de los cuales había muchas puertas. Cada puerta correspondía a una habitación, todas habían sido mi cuarto alguna vez. Unos eran muy elegantes, otros muy limpios, otros muy iluminados y otros muy oscuros. Había incluso uno pintado de amarillo (odio el amarillo). El sueño se fue en recorrer todos los cuartos, en el más absoluto silencio.


Entre esos sueños también está aquél en el que estando en alguna situación angustiosa y desperté, sintiéndome aliviada; pero poco después me dí cuenta que seguía soñando y quería despertar de verdad, y desperté realmente, aunque al principio no estaba tan segura.


Estos son tiempos otra vez de no dormir, gracias a la canícula. Ya generé mis primeras imágenes bizarras, revolviendo épocas y espacios que en la lógica de la vigilia no tendrían por qué coincidir. Sin embargo, dudo de tener una época tan creativa como mis tiempos de insomnio. ¿Qué iré a soñar ahora?

 
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