La otra recompensa es que el experimento salga... bueno... este... ¿dije que la visión de este enorme y rojizo disco solar se debió a la quemazón de amplias extensiones de pastizales, que como en tiempo de cosechas, ensuciaron el aire llenándolo de partículas suspendidas? Lástima.
sábado, mayo 26, 2007
Madrugar...
Alguna recompensa tenía que tener levantarse para llegar a las siete de la madrugada al laboratorio:

La otra recompensa es que el experimento salga... bueno... este... ¿dije que la visión de este enorme y rojizo disco solar se debió a la quemazón de amplias extensiones de pastizales, que como en tiempo de cosechas, ensuciaron el aire llenándolo de partículas suspendidas? Lástima.
La otra recompensa es que el experimento salga... bueno... este... ¿dije que la visión de este enorme y rojizo disco solar se debió a la quemazón de amplias extensiones de pastizales, que como en tiempo de cosechas, ensuciaron el aire llenándolo de partículas suspendidas? Lástima.
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El llano infinito
Pura parranda...
Hace ocho días fue el cumpleaños de dos personas de reciente inclusión en mi vida. Dos chicas tan distintas la una de la otra que no sé si algún seguidor de horóscopos podría explicarme tales diferencias siendo que ambas nacieron prácticamente al mismo tiempo.
Una de ellas es mi cohabitante en la casa que me aloja desde que llegué a Irapuato. Su nombre es Fátima, tarda una hora en maquillarse por las mañanas, tiene kilos y kilos de ropa, le gusta mucho bailar, especialmente en los antros nice. Su segundo pasatiempo es dormir y sufre mucho cuando no puede (pena que compartimos). Es muy simpática y si de cumpleaños se trata la fiesta tenía que ser en grande, en el antro de moda por supuesto.
La otra chica es Erandi, una moreliana completamente loca pero adorable. Es una niñota cuyo principal pasatiempo es leer, y luego bailar. No le interesa demasiado la ropa y apenas se maquilla. Le chocan los antros fresas y prefiere los bares con música en vivo y donde despues se pueda bailar de todo, no solo electrónica. Si ponen algo de ska, es feliz. Ella es una de mis hermanas putativas y por supuesto que no podía faltar a la noche de desmanes que pretendía generar para celebrar su cumple.
Ninguna de las dos cumplañeras festejaría en fin de semana, lo pasarían con sus familias. Luego entonces, ambos festejos ocurrirían el mismo día, viernes 18 de mayo, en distintos lugares... ¿qué hacer? Sacrificarme e ir a ambos eventos, por supuesto.
Una de ellas es mi cohabitante en la casa que me aloja desde que llegué a Irapuato. Su nombre es Fátima, tarda una hora en maquillarse por las mañanas, tiene kilos y kilos de ropa, le gusta mucho bailar, especialmente en los antros nice. Su segundo pasatiempo es dormir y sufre mucho cuando no puede (pena que compartimos). Es muy simpática y si de cumpleaños se trata la fiesta tenía que ser en grande, en el antro de moda por supuesto.
La otra chica es Erandi, una moreliana completamente loca pero adorable. Es una niñota cuyo principal pasatiempo es leer, y luego bailar. No le interesa demasiado la ropa y apenas se maquilla. Le chocan los antros fresas y prefiere los bares con música en vivo y donde despues se pueda bailar de todo, no solo electrónica. Si ponen algo de ska, es feliz. Ella es una de mis hermanas putativas y por supuesto que no podía faltar a la noche de desmanes que pretendía generar para celebrar su cumple.
Ninguna de las dos cumplañeras festejaría en fin de semana, lo pasarían con sus familias. Luego entonces, ambos festejos ocurrirían el mismo día, viernes 18 de mayo, en distintos lugares... ¿qué hacer? Sacrificarme e ir a ambos eventos, por supuesto.
La fiesta de Fatima (azul) fuen en el bluh! antro fresa irapuatense donde toda la crema y nata de varias generaciones de estudiantes de posgrado nos dimos cita para olvidarnos de todo lo que tuviera que ver con biotecnología o ingeniería genética. De repente hasta podríamos pasar por gente normal con trabajos de verdad, ¿cierto?
Dando las doce emprendí la retirada, junto con David y Conchis (quienes también conocían a ambas festejadas) hacia el Trinx un mas bien de medio pelo, pero con un grupo en vivo muy bueno y que además como sus moños son menos la banda pudo compartir con la peque un delicioso pastel de chocolate (¿quién dijo dieta, eh chicas?)
Cuando llegamos nos dimos cuenta que Era había decidido mostrarnos de los que es capaz cuando se lo propone. Fuera complejos, un poco de maquillaje, a enseñar pierna y voilá: ¿A poco no se ve bella ella?
Tanta fue la impresión que los chicos decidieron competir para ver quien le bailaba mejor a la hermosa festejada. Ella se dejó querer.
La familia completa pasó una noche de maravilla, intoxicando de nuevo a las recién desintoxicadas. Después de 10 días de solo frutas y verduras, ¿cómo les caería una noche de alcohol pastel y botana? Parece que ella son muy adaptables pues a la fecha no he sabido de transtornos debido a los excesos de esa noche. Eso sí ellas se desquitaron: Cuando la cerveza fue insuficiente y el antro cerró, aún teníamos cuerda, así que fuimos al departamento de las Acacias a seguirla con dos de tequila... y una tanda de zanahorias crudas, porque era tiempo de que nos integráramos a las Jornadas Irapuatenses de Desintoxicación de Estudiantes de Posgrado, 2007.


Ya, sé. NO SOMOS GENTE NORMAL. Afortunadamente.
La familia completa pasó una noche de maravilla, intoxicando de nuevo a las recién desintoxicadas. Después de 10 días de solo frutas y verduras, ¿cómo les caería una noche de alcohol pastel y botana? Parece que ella son muy adaptables pues a la fecha no he sabido de transtornos debido a los excesos de esa noche. Eso sí ellas se desquitaron: Cuando la cerveza fue insuficiente y el antro cerró, aún teníamos cuerda, así que fuimos al departamento de las Acacias a seguirla con dos de tequila... y una tanda de zanahorias crudas, porque era tiempo de que nos integráramos a las Jornadas Irapuatenses de Desintoxicación de Estudiantes de Posgrado, 2007.
Ya, sé. NO SOMOS GENTE NORMAL. Afortunadamente.
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El llano infinito
martes, mayo 15, 2007
15 de Mayo: Recuerdos de la infancia.
Ser hijo(a) de maestro tiene pros y contras. Por ejemplo: la escuela sigue en tu casa y los fines de semana. Te hacen escribir en cursiva más de lo normal y te enseñan a dividir antes que a tus compañeros. Puede ser que te sientas muy orgulloso de eso y andes con el ego infantil (más grande que el de ningún adulto) todo inflado cuando saques tu 10 en matemáticas con aquella facilidad. Si tus papás tienen el mal tino de inscribirte en la misma escuela en la que trabajan... sufre: todas las maestras te conocen y no puedes portar mal. Tus compañeros se comportan contigo según les convenga: unos son bien buena onda porque tu mamá le dió clase y les caía bien, y otros se dedican a hacerte bromas y a jalarte el pelo por "sangrona" (cuando sangrona solo significa que tienes influencias). Habrá también alguien con quien hayas tenido un pleito infantil y diez años después diga lo horrible que fuiste cuando despues de gritarle, tú y la nieta de la directora, haciendo hábil manejo de lo que ahora se conoce como tráfico de influencias, amenazaron con acusarle con los parientes poderosos si se quejaba del mal trato, aún cuando tu no recuerdes que alguna vez hayas sido tan miserable.
Ah, claro, dije que también había pros: por ejemplo, que la señora de las tortas o la de los dulces te fiaba en el recreo, que al cabo tu mamá le pagaba después. Que si te enfermabas no tenías que esperar a que fueran por tí para sacarte. Bastaba que tu dulce madre pidiera permiso un momentito para llevarte a casa. Podías entrar a ese salón de profesores que suele ser un misterio para el resto de los alumnos, y aunque te dabas cuenta que no era nada especial, podías sentir la sensación de ser privilegiado. Ser hijo de maestro, cuando tus padres trabajan en la misma escuela a la que tú vas a clase acaba siendo pues un símbolo de estatus.
Lo malo, lo verdaderamente malo, es que uno de tus padres sea tu maestro. Horror peliculesco. Ellos serán más rudos y exigentes contigo que con cualquiera, no puedes renegar ni pensar en renegar si quiera. Nunca te dirán que algo está bien con la misma efusividad que se lo pueden decir a otro. Y lo peor, es que nunca será suficiente para que tus compañeros dejen de verte como el hijo del maestro y eso, no es precisamente el mejor mote del mundo.
Pero el día del maestro en casa de profesores es lo mejor de todo: Convivio en tu salón un día antes, no tienes clases el mero día. Tus papás no te molestan en casa porque están en el desayuno o comida organizada en su honor, y regresan contentos llenos de regalos, listos para verse espléndidos con uno.
A mis señores progenitores, anti-marchistas y anti-extremistas, forjados en el rancho y recompensados con la Carrera Magisterial, buenos maestros ellos, felicidades. Ojalá que hoy también hayan recibido muchos regalos, aunque ya no esté ahí para disfrutar los efectos secundarios.
Abrazo.
Ah, claro, dije que también había pros: por ejemplo, que la señora de las tortas o la de los dulces te fiaba en el recreo, que al cabo tu mamá le pagaba después. Que si te enfermabas no tenías que esperar a que fueran por tí para sacarte. Bastaba que tu dulce madre pidiera permiso un momentito para llevarte a casa. Podías entrar a ese salón de profesores que suele ser un misterio para el resto de los alumnos, y aunque te dabas cuenta que no era nada especial, podías sentir la sensación de ser privilegiado. Ser hijo de maestro, cuando tus padres trabajan en la misma escuela a la que tú vas a clase acaba siendo pues un símbolo de estatus.
Lo malo, lo verdaderamente malo, es que uno de tus padres sea tu maestro. Horror peliculesco. Ellos serán más rudos y exigentes contigo que con cualquiera, no puedes renegar ni pensar en renegar si quiera. Nunca te dirán que algo está bien con la misma efusividad que se lo pueden decir a otro. Y lo peor, es que nunca será suficiente para que tus compañeros dejen de verte como el hijo del maestro y eso, no es precisamente el mejor mote del mundo.
Pero el día del maestro en casa de profesores es lo mejor de todo: Convivio en tu salón un día antes, no tienes clases el mero día. Tus papás no te molestan en casa porque están en el desayuno o comida organizada en su honor, y regresan contentos llenos de regalos, listos para verse espléndidos con uno.
A mis señores progenitores, anti-marchistas y anti-extremistas, forjados en el rancho y recompensados con la Carrera Magisterial, buenos maestros ellos, felicidades. Ojalá que hoy también hayan recibido muchos regalos, aunque ya no esté ahí para disfrutar los efectos secundarios.
Abrazo.
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Morelia
sábado, mayo 12, 2007
Ellas están locas.
Imaginemos qué pasa cuando se juntan una norteña, madre putativa de ocho guangos de toda la república que además fue designada tía de dos yucatecos atípicos, seguidora del new age y cuanta corriente purificadora del alma y el cuerpo pueda presentársele; ella, junto con una chica que bien podría ser un duendecillo encantador del bosque, que por error no nació hippie de los sesenta o gitana del siglo pasado (o tal vez sí y reencarnó en estudiante de posgrado); ellas y una moreliana atípica por completo, que es en una palabra una niñota, que explora el mundo con la misma curiosidad que un gato pequeño y que entre sus recuerdos hermosos recientes incluye haber visto cuarenta vacas en un carrusel ordeñador (no pregunten).
Agreguemos ahora que estas tres chicas nada normales ingresan a un programa de posgrado en biotecnología, y comienzan a sentir los estragos del estrés de este estilo de vida. Como condimento, hagamos notar que viven en un mismo departamento, sin tele y sin internet. Resultado, sus cerebros alterados comienzan a ser creativos... sí, puede ser peligroso.
Desintoxicación es la palabra clave. Tanto estrés y mala alimentación durante los cursos generó los clásicos cuadros clínicos de los estudiantes de posgrado: colitis, gastritis, transtonos del sueño e irritabilidad cíclica.
Purificar el cuerpo es la encomienda. Entre más extremo mejor, supongo. Y luego, el toque mágico que faltaba. El dato que necesitaban: la dieta de desintoxicación más efectiva de todos los tiempos (como lo son todas las dietas, por supuesto). Ahora ellas solo comen un tipo de fruta al día por 5 días, y un solo tipo de verdura al día por otros 5 días. Diez días de pastura, de vegetales , sin carne ni grasas ni... sabor...
Agreguemos ahora que estas tres chicas nada normales ingresan a un programa de posgrado en biotecnología, y comienzan a sentir los estragos del estrés de este estilo de vida. Como condimento, hagamos notar que viven en un mismo departamento, sin tele y sin internet. Resultado, sus cerebros alterados comienzan a ser creativos... sí, puede ser peligroso.
Desintoxicación es la palabra clave. Tanto estrés y mala alimentación durante los cursos generó los clásicos cuadros clínicos de los estudiantes de posgrado: colitis, gastritis, transtonos del sueño e irritabilidad cíclica.
Purificar el cuerpo es la encomienda. Entre más extremo mejor, supongo. Y luego, el toque mágico que faltaba. El dato que necesitaban: la dieta de desintoxicación más efectiva de todos los tiempos (como lo son todas las dietas, por supuesto). Ahora ellas solo comen un tipo de fruta al día por 5 días, y un solo tipo de verdura al día por otros 5 días. Diez días de pastura, de vegetales , sin carne ni grasas ni... sabor...
Ella es mi madre putativa (sí, yo soy parte de la familia de 8 hijos), ellas son mis queridísimas hermanas. Las quiero, las apoyo en la mayoría de sus locuras. Pero dejar de comer como mi estómago manda no será nunca algo que pueda hacer.
Si saben de esta dieta, están a favor, en contra o son morbosos y quieren saber como tres estudiantes de posgrado pretenden aguantar su condición comiendo solo peras, pueden saber más y dejar sus comentarios en http://mexicanhealthidol.blogspot.com/ (disponible desde ahora en la sección de links).
Con esta gente me junto... ¡y así las quiero!
Si saben de esta dieta, están a favor, en contra o son morbosos y quieren saber como tres estudiantes de posgrado pretenden aguantar su condición comiendo solo peras, pueden saber más y dejar sus comentarios en http://mexicanhealthidol.blogspot.com/ (disponible desde ahora en la sección de links).
Con esta gente me junto... ¡y así las quiero!
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El llano infinito
jueves, mayo 10, 2007
Ay, no... es mayo.
Estoy sentada en una mesa de un laboratorio que no es el mío, pensando que tendría que estar trabajando, pero me siento abrumada por horribles 30ºC a pesar de que son las 8:40 de la noche. Noche naciente, cierto, gracias a un decreto presidencial que atrasó el atardecer una hora, pero noche al fin, que debía ser más fresca que treinta grados Celsius.
Mis propiedades organolépticas, a diferencia de otras etapas de mi vida (entiendase, desde mi nacimiento hasta hace solo un año), empiezan a deteriorarse con las altas temperaturas. Si sigo a este paso terminaré convertida en una viejita olorosa y casacarrabias gracias al terrible calentamiento global. Este tan llevado y traído fenómeno consecuencia de la vida consumista y derrochadora que dos (¿o tres?) generaciones de seres humanos hemos llevado, además de acabar con bosques y polos, desaparecer islas paradisiacas y generar la extinción de anfibios y, por ende, la proliferación de insectos (según cuenta el buen biólogo Vidal Limón), además de todo esto el calentamiento global, decía yo, tiene la no menos terrible propiedad de generar mi mal humor y la sensación que no quepo dentro de mi propia frontera epidérmica (de la cual ya he hablado antes).
Mayo es en particular un mes caliente... horrible y pegajosamente caliente. No me gusta mayo. En Morelia es el mes de la canícula, como (si no me equivoco) lo describió José Rubén Romero cuando contaba cómo al buen Pito Perez se le fue la vida entra cantinas, celdas y decepciones. Nunca pude acostumbrarme. Pero Irapuato... ¡ay, Irapuato! Es una grosería, una mentada, una ofensa para mi termostato mal ensablado de anglosajón nórdico. ¡Sudo! ¡Yo NO sudaba! Me podía cocer, podía tener cierta sensación de humedad en los plieges (...) pero sudar, lo que es sudar ¡NUNCA! Hasta este honorable 2007 en el que mi humanidad se vió sometida a un estímulo tan fuerte... que no pudo contener más la salitrosa secreción.
Ay mayo... lo bueno que ya solo te quedan 21 días (sí, ya son menos), y ojalá que llueva pronto.
Postdata-sin-relación-alguna: FELIZ DÍA DE LAS MAMÁS. A la mía la veo hasta el sábado, ese día tal vez escriba algo al respecto.
Mis propiedades organolépticas, a diferencia de otras etapas de mi vida (entiendase, desde mi nacimiento hasta hace solo un año), empiezan a deteriorarse con las altas temperaturas. Si sigo a este paso terminaré convertida en una viejita olorosa y casacarrabias gracias al terrible calentamiento global. Este tan llevado y traído fenómeno consecuencia de la vida consumista y derrochadora que dos (¿o tres?) generaciones de seres humanos hemos llevado, además de acabar con bosques y polos, desaparecer islas paradisiacas y generar la extinción de anfibios y, por ende, la proliferación de insectos (según cuenta el buen biólogo Vidal Limón), además de todo esto el calentamiento global, decía yo, tiene la no menos terrible propiedad de generar mi mal humor y la sensación que no quepo dentro de mi propia frontera epidérmica (de la cual ya he hablado antes).
Mayo es en particular un mes caliente... horrible y pegajosamente caliente. No me gusta mayo. En Morelia es el mes de la canícula, como (si no me equivoco) lo describió José Rubén Romero cuando contaba cómo al buen Pito Perez se le fue la vida entra cantinas, celdas y decepciones. Nunca pude acostumbrarme. Pero Irapuato... ¡ay, Irapuato! Es una grosería, una mentada, una ofensa para mi termostato mal ensablado de anglosajón nórdico. ¡Sudo! ¡Yo NO sudaba! Me podía cocer, podía tener cierta sensación de humedad en los plieges (...) pero sudar, lo que es sudar ¡NUNCA! Hasta este honorable 2007 en el que mi humanidad se vió sometida a un estímulo tan fuerte... que no pudo contener más la salitrosa secreción.
Ay mayo... lo bueno que ya solo te quedan 21 días (sí, ya son menos), y ojalá que llueva pronto.
Postdata-sin-relación-alguna: FELIZ DÍA DE LAS MAMÁS. A la mía la veo hasta el sábado, ese día tal vez escriba algo al respecto.
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El llano infinito
viernes, abril 06, 2007
XXV
Hace veinte días cumplí veinticinco años. Un cuarto de siglo es mucho tiempo. Más cuando pienso que hace 10 años estaba a punto de egresar de la secundaria y empezaba a tomar decisiones sobre mi vida.
Recuerdo muy bien cuando pensaba que alguien de 25 años era todo un adulto, un señor, o una señora, casi. Bien, pues ahora, transcurridos los años, de adultez (y la madurez propia de los años) no siento tener mucho. Quien sabe si llegará algún día. También recuerdo cuando veía a la gente de esa edad creía que se vestía muy anticuada para mi gusto (y yo nunca fui muy trendy). El jueves pasado fuimos al Día de la Rosa, en Guanajuato. Unos cuantos grupos de chiquillos preparatorianos o de primeros años universitarios andaban por ahí con su disfraz de chicos lacios de comercial pantene, con flecos a media cara, expresión de angustia crónica y ojeras artifiales, mangas a rayas y cuerpos lánguidos nos hicieron sentir vieeeeeejos, porque claro, ahora nosotros éramos los anticuados... cielos.
Pero el tiempo no pasa en valde, y no necesariamente esta tiene que ser una expresión negativa. Despues de tantos años, no esperaba por ejemplo, hacer nuevos amigos. Para mí, mis amigos estaban hechos. No los veo seguido pero ahí estaban siempre cuando uno requería una buena oreja para depositar las penas, las alegrías y las cotidianidades sobresalientes. Eran ellos, pocos pero buenos, los que había pasado la prueba del tiempo y de la distancia, los que estaban inscritos como miembros únicos en mis colección de personas que valen penas mayores. Sin embargo, mi aniversario de plata (que solo el nombre tuvo de ese metal... en fin) lo celebré tanto con la familia (oh, gracias), con esos viejos amigos, pero también con los más recientes, quienes han sido una agradable sorpresa a estas alturas de la vida.
Otra bonita nota de estos años fue celebrar al lado de mi compañero de vida. Tantos años juntos y tantas sorpresas aún. No tiene precio.
A todos los que estuvieron conmigo, de cuerpo presente, vía telefónica o electrónica: Gracias.
Los festejos del Vigésimo Quinto Aniversario han culminado.
A lo que sigue.
Otra bonita nota de estos años fue celebrar al lado de mi compañero de vida. Tantos años juntos y tantas sorpresas aún. No tiene precio.
A todos los que estuvieron conmigo, de cuerpo presente, vía telefónica o electrónica: Gracias.
Los festejos del Vigésimo Quinto Aniversario han culminado.
A lo que sigue.
martes, febrero 27, 2007
Atardecer
Era domingo, la causa de mis desvelos se había vuelto sobre sus pasos rumbo al sitio de origen. Lo vería pronto, pero mientras eso sucedía solo me quedaba disfrutar de mi propia compañía. Me encamino al centro. Un cigarro es bueno para acompañarse cuando se camina solo. La Plaza de los Fundares pintaba bien para avanzar un poco en la lectura de un Ensayo sobre la lucidez. Luego una melodía llamó mi atención: danzón. Fui a encontrarme con la fuente del sonido y allí estaban ellos: adorables octagenarios engalanados como en sus mejores años, bailando más que con los pies, con la nostalgia. No pude resistirlo y me quedé a observar a las tiernas cabecitas blancas bailar como yo no sé, y como aprendré algún día.
Luego otra cosa llamó mi atención: una nube enrojecida que reflejaba la agonía de un sol que ya no podía iluminar más esta parte del mundo. Tuve que moverme para apreciar el espectaculo completo: todo un segmento del infinito cielo ardía en brasas. Hasta que la luz no pudo más y fue devorada por la oscuridad nocturna.
Seguí caminando y me encontre con un grupo de familias que presnciaban una función de títeres... no alcanzaba a escuchar nada, pero los niños al frente debieron escuchar todo porque reían como gente feliz. ¡Ah, los niños!
Húbose acabado el tiempo disponible antes de los autobuses dejaran de pasar y volví a casa. Ah, si... tenía que evaluar cinco proyectos para mañana. Al menos el fin de semana en compañía y
estas tres horas en calma soledad valen la desvelada que vendría.
Luego otra cosa llamó mi atención: una nube enrojecida que reflejaba la agonía de un sol que ya no podía iluminar más esta parte del mundo. Tuve que moverme para apreciar el espectaculo completo: todo un segmento del infinito cielo ardía en brasas. Hasta que la luz no pudo más y fue devorada por la oscuridad nocturna.
Seguí caminando y me encontre con un grupo de familias que presnciaban una función de títeres... no alcanzaba a escuchar nada, pero los niños al frente debieron escuchar todo porque reían como gente feliz. ¡Ah, los niños!
Húbose acabado el tiempo disponible antes de los autobuses dejaran de pasar y volví a casa. Ah, si... tenía que evaluar cinco proyectos para mañana. Al menos el fin de semana en compañía y
estas tres horas en calma soledad valen la desvelada que vendría.
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El llano infinito
martes, febrero 20, 2007
Finalmente...
A veces uno tiene que abandonar las dulces comodidades de esta vida para andar por espinosos tramos de terracerías pedregosas y asoleadas. Pero ni es tanto el polvo, ni tan grandes las espinas y no son tan agudas las piedras, lo que pasa es que uno se acostumbra a los algodones de la vida estudiantil, con clase en grupo y desmadre colectivo que sirve para amortiguar el no dormir y el comer a deshoras. Luego entonces, cuando las mismas angustias se tienen que pasar en solitario, se siente más el cansancio y menos la gracia del alumbramiento de las ideas.
En esa etapa me encuentro en estos días. Despues de un entrenamiento físico que debía acostumbrar al cuerpo a su futuro entorno rodeado de aparatos extraordinarios y superficies desinfectadas con etanol al setenta por ciento, de seres vivos y otros que no lo parecen tanto, después de aprender a soportar los cambios de temperatura extremos que implica entrar al cuarto de incubación a 37ºC para al siguiente minuto llevar otras muestras al cuarto frio a 4ºC, después de entender que en esta profesión el hogar es el laboratorio y que para estar ahí no hay hora límite, despues de todo eso, ahora viene el tiempo de aprender a pensar.
Tener ocho días exactos para armar un proyecto de investigación en un tema que no es el de tu elección, basado en la literatura más especializada posible, comprendiendo el qué y sobre todo el cómo, es el último reto a vencer en este camino de iniciación al campo de la ciencia. Es un reto enfrentado en pares, con alguien con quien nunca habías trabajado, tal vez ni siquiera habías hablado. Dos trabajos: entenderse y avanzar.
He tenido buena suerte y hemos avanzado bien (hasta tengo tiempo de divagar por aquí). Pero la camaradería que se generó entre los entes de extraña naturaleza con los que me vine a encontrar es algo que se extraña, porque no siempre se tiene.
Esas ausencias, que ya no dejarán de ser tales, son la espinita que rasga, la piedra que dobla el tobillo al pisarla y el polvo que pega en la cara. No son tantas las penas, pero es muy fácil acostumbrarse a lo que es bueno y es inevitable la nostalgia cuando se debe dejar.
A todos ellos gracias, el camino recorrido juntos fue toda una aventura, de las mejores en mi vida. Sé que serán exitosos en la siguiente etapa, hoy me queda más claro que nunca.
Un gran abrazo.

En esa etapa me encuentro en estos días. Despues de un entrenamiento físico que debía acostumbrar al cuerpo a su futuro entorno rodeado de aparatos extraordinarios y superficies desinfectadas con etanol al setenta por ciento, de seres vivos y otros que no lo parecen tanto, después de aprender a soportar los cambios de temperatura extremos que implica entrar al cuarto de incubación a 37ºC para al siguiente minuto llevar otras muestras al cuarto frio a 4ºC, después de entender que en esta profesión el hogar es el laboratorio y que para estar ahí no hay hora límite, despues de todo eso, ahora viene el tiempo de aprender a pensar.
Tener ocho días exactos para armar un proyecto de investigación en un tema que no es el de tu elección, basado en la literatura más especializada posible, comprendiendo el qué y sobre todo el cómo, es el último reto a vencer en este camino de iniciación al campo de la ciencia. Es un reto enfrentado en pares, con alguien con quien nunca habías trabajado, tal vez ni siquiera habías hablado. Dos trabajos: entenderse y avanzar.
He tenido buena suerte y hemos avanzado bien (hasta tengo tiempo de divagar por aquí). Pero la camaradería que se generó entre los entes de extraña naturaleza con los que me vine a encontrar es algo que se extraña, porque no siempre se tiene.
Esas ausencias, que ya no dejarán de ser tales, son la espinita que rasga, la piedra que dobla el tobillo al pisarla y el polvo que pega en la cara. No son tantas las penas, pero es muy fácil acostumbrarse a lo que es bueno y es inevitable la nostalgia cuando se debe dejar.
A todos ellos gracias, el camino recorrido juntos fue toda una aventura, de las mejores en mi vida. Sé que serán exitosos en la siguiente etapa, hoy me queda más claro que nunca.
Un gran abrazo.
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El llano infinito
lunes, enero 08, 2007
Primer día, primera noche... y otras anécdotas postoperatorias.
Las vacaciones fueron una maravilla. Dormir y levantarse a deshoras, vivir toda clase de experiencias familiares, recordar lo que era la vida de falso ermitaño en medio de una ciudad que no ansiaba por recorrer pues prefería encerrarme a ver películas por mayoreo en mi feliz sillón, reencontrarme con viejos amigos y dar tiempo en cantidad y calidad a quien me espera. Regalos dados y regalos recibidos. Ojos sanados. ¿Qué más se puede pedir?
Pero ya era tiempo de volver a este bajío de llanos infinitos, de vientos enérgicos, sol inclemente y frios que calan hasta los huesos, todo en un mismo día. Ya en el Centro donde pretendo alargar mi vida de estudiante me reencontré con los nuevos amigos y me recibieron con una buena noticia: ¡Encontraron mi cartera! (sí, perdí mi cartera hace tres meses y resultó estar en un lugar absurdo, pero al menos estaba intacta).
La mala noticia (que conocía de antemano) era que tenía exámen el jueves. La noticia más mala fue que tenía que preparar una exposición de lunes a martes y estar en clase por sesión doble todos los días hasta un día antes de mi exámen. Por lo tanto, estudio para exámen: por la noche. CONCLUSIÓN: Mis ojitos recién intervenidos tendrían que sufrir un rato.
El exámen no fue un gran problema, pero mi ojo siniestro tardó mucho más en sanar. Ahora todo se ve mejor. Ya me entregaron mis calificaciones. Mi sacrificio ocular valió la pena, y puedo ahora decir que si funcionó la cirujía.
Ya llevo dos películas en el cine, y la emoción que se siente de ver una nítida imagen y de leer subtítulos definidos sin depender de un antifaz de mica es inexplicable. ¿Recuerdas lo que sentiste cuando viste (nítidamente) por primera vez? Sí, y no puedo explicarlo. Snif.
Pero ya era tiempo de volver a este bajío de llanos infinitos, de vientos enérgicos, sol inclemente y frios que calan hasta los huesos, todo en un mismo día. Ya en el Centro donde pretendo alargar mi vida de estudiante me reencontré con los nuevos amigos y me recibieron con una buena noticia: ¡Encontraron mi cartera! (sí, perdí mi cartera hace tres meses y resultó estar en un lugar absurdo, pero al menos estaba intacta).
La mala noticia (que conocía de antemano) era que tenía exámen el jueves. La noticia más mala fue que tenía que preparar una exposición de lunes a martes y estar en clase por sesión doble todos los días hasta un día antes de mi exámen. Por lo tanto, estudio para exámen: por la noche. CONCLUSIÓN: Mis ojitos recién intervenidos tendrían que sufrir un rato.
El exámen no fue un gran problema, pero mi ojo siniestro tardó mucho más en sanar. Ahora todo se ve mejor. Ya me entregaron mis calificaciones. Mi sacrificio ocular valió la pena, y puedo ahora decir que si funcionó la cirujía.
Ya llevo dos películas en el cine, y la emoción que se siente de ver una nítida imagen y de leer subtítulos definidos sin depender de un antifaz de mica es inexplicable. ¿Recuerdas lo que sentiste cuando viste (nítidamente) por primera vez? Sí, y no puedo explicarlo. Snif.
(NOTA: Gracias a mi maravilloso curso de Métodos Experimantales que me entrena para mi futura vida de aislamiento y contemplación en un laboratorio mientras dure la luz del día y el estado de vigilia por la noche, esta nota se terminó de escribir el 25 de enero de 2007.)
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Crónicas marcianas,
El llano infinito
sábado, enero 06, 2007
Y se hizo la luz...
Estoy sentada cómodamente frente a una amplia ventana. Puedo percibir la luz del sol pero no puedo ver, mis ojos se encuentran cerrados contra mi voluntad y no puedo mover mis párpados en absoluto. Música instrumental sirve de fondo, evitando la ansiedad. Comienzo a recordar.
Mi primer recuerdo es muy reciente, del pasado inmedianto, hace solo un instante. Estoy recostada boca arriba. Mis ojos enfocan una luz roja pequeña que se encuntra a pocos centímetros de mí, montada en un extaño artefacto que no puedo describir. En seguida otra luz, ésta de color verde, también se dirige a mis ojos. Éstos están totalmente adormecidos, pero son capaces de ver todo cuanto acontece alrededor y en ellos.
Mis párpados son retenidos de su natural movimiento y en seguida unas pinzas logran abrir al máximo los pliegues que protegen a mi órgano visual derecho. Cualquiera que haya visto la Naranja Mecánica o cualquiera de sus múltiples parodias entenderá lo que digo. Observo mi reflejo en la superficie metálica que está sobre mí. No es una imagen agradable y, sin embargo, no tengo miedo.
Me concentro en la luz roja. De repente un ruido como de palomitas de maíz tronando a cientos por segundo se escucha en periodos de pocos segundos. Luego siento que algo toca mi globo ocular sin pudor alguno y alcanzo a ver como un trozo de esa delicada película superficial que lo pretege es desprendida. Todo se ve borroso. Un instrumento pasa sobre el área desprotegida como si la "barriera". Otro ruido extraño. Siento ligeros toques, pero no se ve que nada esté haciendo contacto con mi ojo. Mi pobre ojo.
Veo como se vuelve a colocar la membrana anteriormente retirada. Otro instrumento pasa sobre ella y la "plancha", o algo parecido. Otra vez, ese ruido extraño. El sitio está muy frío. Alguien me cierra el párpado y lo inmoviliza. No se volverá a abrir. Inmediatamente todo se repite con mi ojo izquierdo.
En pocos minutos todo termina. Una voz muy serena agradece mi cooperación y me tranquiliza diciendo que todo está y estará muy bien. En realidad nunca sentí miedo.
No, no es la historia de los experimentos extraños de los que fue sujeto un abducido (¿existe la palabra en español?). Éste es relato de un cirugía lasser. El día de ayer me sometí al procedimiento quirúrgico que me libraría de usar anteojos. No es vanidad, es la necesidad de disminuir mis fuentes de estrés y fugas de dinero.
Me explico. Soy muy distraida, tiendo a perder con mucha facilidad cualquier objeto que pueda desprenderse de mi. Eso incluye carteras, llaves y, por supuesto, los lentes. Además, mis lentes llevan una existencia muy tortuosa para cualquier objeto: los tiro con frecuencia, los aplasto sin querer y finalmente tengo que gastar en reponer las micas o todo el instrumento. Por otro lado, cuando los olvido o definitivamente los extravío, sufro mucho porque sin ellos no veo nada y puede dolerme la cabeza. Pero no debo hablar en presente porque eso se acabó.
Hoy me quitaron la cinta que no me dejaba mover los párpados y tras los exámenes y revisiones correspondientes salí a la calle. La sensación de ver los objetos lejanos (y no tan lejanos) con tal nitidez y de no tener que depender de nada para lograrlo es indescriptible. Sobre todo después de 10 años de depender de los lentes para saber qué dice el pizarrón o qué ruta es la combi que viene.
Los Reyes Magos no puedieron darme mejor regalo ¡GRACIAS!
Mi primer recuerdo es muy reciente, del pasado inmedianto, hace solo un instante. Estoy recostada boca arriba. Mis ojos enfocan una luz roja pequeña que se encuntra a pocos centímetros de mí, montada en un extaño artefacto que no puedo describir. En seguida otra luz, ésta de color verde, también se dirige a mis ojos. Éstos están totalmente adormecidos, pero son capaces de ver todo cuanto acontece alrededor y en ellos.
Mis párpados son retenidos de su natural movimiento y en seguida unas pinzas logran abrir al máximo los pliegues que protegen a mi órgano visual derecho. Cualquiera que haya visto la Naranja Mecánica o cualquiera de sus múltiples parodias entenderá lo que digo. Observo mi reflejo en la superficie metálica que está sobre mí. No es una imagen agradable y, sin embargo, no tengo miedo.
Me concentro en la luz roja. De repente un ruido como de palomitas de maíz tronando a cientos por segundo se escucha en periodos de pocos segundos. Luego siento que algo toca mi globo ocular sin pudor alguno y alcanzo a ver como un trozo de esa delicada película superficial que lo pretege es desprendida. Todo se ve borroso. Un instrumento pasa sobre el área desprotegida como si la "barriera". Otro ruido extraño. Siento ligeros toques, pero no se ve que nada esté haciendo contacto con mi ojo. Mi pobre ojo.
Veo como se vuelve a colocar la membrana anteriormente retirada. Otro instrumento pasa sobre ella y la "plancha", o algo parecido. Otra vez, ese ruido extraño. El sitio está muy frío. Alguien me cierra el párpado y lo inmoviliza. No se volverá a abrir. Inmediatamente todo se repite con mi ojo izquierdo.
En pocos minutos todo termina. Una voz muy serena agradece mi cooperación y me tranquiliza diciendo que todo está y estará muy bien. En realidad nunca sentí miedo.
No, no es la historia de los experimentos extraños de los que fue sujeto un abducido (¿existe la palabra en español?). Éste es relato de un cirugía lasser. El día de ayer me sometí al procedimiento quirúrgico que me libraría de usar anteojos. No es vanidad, es la necesidad de disminuir mis fuentes de estrés y fugas de dinero.
Me explico. Soy muy distraida, tiendo a perder con mucha facilidad cualquier objeto que pueda desprenderse de mi. Eso incluye carteras, llaves y, por supuesto, los lentes. Además, mis lentes llevan una existencia muy tortuosa para cualquier objeto: los tiro con frecuencia, los aplasto sin querer y finalmente tengo que gastar en reponer las micas o todo el instrumento. Por otro lado, cuando los olvido o definitivamente los extravío, sufro mucho porque sin ellos no veo nada y puede dolerme la cabeza. Pero no debo hablar en presente porque eso se acabó.
Hoy me quitaron la cinta que no me dejaba mover los párpados y tras los exámenes y revisiones correspondientes salí a la calle. La sensación de ver los objetos lejanos (y no tan lejanos) con tal nitidez y de no tener que depender de nada para lograrlo es indescriptible. Sobre todo después de 10 años de depender de los lentes para saber qué dice el pizarrón o qué ruta es la combi que viene.
Los Reyes Magos no puedieron darme mejor regalo ¡GRACIAS!
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Crónicas marcianas
domingo, diciembre 17, 2006
Partículas Suspendidas...clases, también.
Noviembre fue tiempo de cosecha en esta región de granos y zanates. Las trilladoras comenzaron a hacer labor hasta donde su capacidad se los permitía y mientras los granos eran separados, miles de millones de pequeños fragmentos de tallos de sorgo seco comenzaron a volar por los aires dispersándose alrededor.
Pasaron unos cuantos días, y los fragmentos más pequeños, mínimos, fueron acumulándose en el aire formando una densa capa de diminutos restos vegetales que oscurecía el horizonte en el más despejado de los medios días. Los campos más avanzados en la cosecha comenzaron a practicar la añeja costubre de la quema del terreno: más gris al ya oscurecido horizonte de este bajío, hogar adoptivo.
A mediados de Noviembre, todo citadino desentedido del campo podía darse cuenta que era tiempo de cosecha y quema, siempre y cuando se tomara el tiempo de disfrutar el atardecer. Gracias a los miles de partículas suspendidas en el aire, las puestas de sol en Irapuato se convirtieron en un espectáculo que yo no había visto: cada atardecer era un incendio, rojo como ninguno, extendido por todo el horizonte más allá de lo que corresponde a un atardecer cualquiera. Eran casi obscenos de tan coloridos, e impresionantemente duraderos.
Desde la casa regia, un departamento en tercer piso cuya ventana de la sala tiene una vista al oeste sin obstáculo alguno, el espectáculo era maravilloso. Uno podía olvidar facilmente lo que se respiraba diario. Era una vista para olvidar al resto del mundo.
Conforme pasó el mes las partículas de sorgo seco y quemado fueron volviendo al suelo de donde surgieron por acción de la implacable gravedad, y los atardeceres han disminuido en su intensidad, retomando un poco el pudor correspondiente al invierno cercano.
Una vez entrado Diciembre solo había una cosa en qué pensar, más mundana que los atardeceres y casi tan liviana como un fragmento de tallo seco de gramínea: VACACIONES. Volver al hogar materno, poder observar cada día el rostro del destino de mis anhelos, ver a los viejos amigos, dormir por puro gusto a deshoras y despertar de la misma manera.
Este fue el primer fin de semana de vacaciones. De momento, no necesito nada más.
Pasaron unos cuantos días, y los fragmentos más pequeños, mínimos, fueron acumulándose en el aire formando una densa capa de diminutos restos vegetales que oscurecía el horizonte en el más despejado de los medios días. Los campos más avanzados en la cosecha comenzaron a practicar la añeja costubre de la quema del terreno: más gris al ya oscurecido horizonte de este bajío, hogar adoptivo.
A mediados de Noviembre, todo citadino desentedido del campo podía darse cuenta que era tiempo de cosecha y quema, siempre y cuando se tomara el tiempo de disfrutar el atardecer. Gracias a los miles de partículas suspendidas en el aire, las puestas de sol en Irapuato se convirtieron en un espectáculo que yo no había visto: cada atardecer era un incendio, rojo como ninguno, extendido por todo el horizonte más allá de lo que corresponde a un atardecer cualquiera. Eran casi obscenos de tan coloridos, e impresionantemente duraderos.
Desde la casa regia, un departamento en tercer piso cuya ventana de la sala tiene una vista al oeste sin obstáculo alguno, el espectáculo era maravilloso. Uno podía olvidar facilmente lo que se respiraba diario. Era una vista para olvidar al resto del mundo.
Conforme pasó el mes las partículas de sorgo seco y quemado fueron volviendo al suelo de donde surgieron por acción de la implacable gravedad, y los atardeceres han disminuido en su intensidad, retomando un poco el pudor correspondiente al invierno cercano.
Una vez entrado Diciembre solo había una cosa en qué pensar, más mundana que los atardeceres y casi tan liviana como un fragmento de tallo seco de gramínea: VACACIONES. Volver al hogar materno, poder observar cada día el rostro del destino de mis anhelos, ver a los viejos amigos, dormir por puro gusto a deshoras y despertar de la misma manera.
Este fue el primer fin de semana de vacaciones. De momento, no necesito nada más.
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El llano infinito
jueves, noviembre 16, 2006
Crónica de un perro muerto.
Algo pasa cuando los seres vivos dejan de ser tales. Corrijo: Muchas cosas pasan cuando los seres vivos dejan de ser tales. Pocas veces, afortunadamente, podemos ver paso a paso las cosas que pasan en el cuerpo de lo que alguna vez fue un ser que andaba, se alimentaba y se comunicaba. Del cuerpo digo, porque es lo que esta a la vista; que el alma o la escencia es otra cosa y su discusión está siempre sujeta mucha polémica entre todos los esquemas y dogmas imaginables. El internet completo no alcanza para tratar el tema.
Uno de los seres vivos que más quiere la gente en general son los perros, eso animalillos que aprendieron a gesticular lo suficiente como para que los entendamos o creamos que los entendemos. Todo aquél que alguna vez ha tenido un perro y ha sufrido su muerte conoce la sensación de querer darle a su cuerpo un destino digno... cualquier cosa menos dejar que se pudra a la vista como cualquier pedazo de basura orgánica. Con eso se asegura uno de recordar a la mascota como fue en vida y nunca jamás por los hedores que generará después de ella.
Lamentablemente he tenido la mala suerte de conocer a un perro justo después de morir y hasta que se convirtió en prácticamente nada. Fue una pena. El primer día lo vi tirado, casi como dormido, como suele suceder con los cuerpos que recién dejaron de ser, en una banqueta de las que recorro diariamente en mi camino a tomar el camión. Día tras día en la mañana lo vi hincharse, pensando que ese día el camión de limpia municipal se lo llevaría. Obviamente el hedor aumentaba de manera proporcional con el volumen del peludo y otrora blanco can. Cada vez que salía de casa en la mañana me recordaba que debía cuzar la calle antes de llegar a ese punto, pero justo después me sumía en una serie de pensamientos que me hacía olvidar ese detalle hasta que mi nariz me hacía notar en dónde estaba.
Un día, como cuatro después que lo vi por primera vez, noté de reojo unos manchones negros: putrefacción a toda marcha, pensé, pero no era así. Alguien lo había grafiteado. Me pregunto si será interesante decir que grafiteaste a un pobre perro muerto. Para mí es mas bien algo enfermo.
Logré entrenar a mi memoria para que recordara lo de cruzar la calle, pero una mañana se me volvío a olvidar. La pestilencia era menos, pero suficiente para alertarme por dónde iba pasando. Ahí estaba: un tapete de pelos, y nada mas. Las bacterias y los gusanos hicieron su trabajo.
Ahora lo que alguna vez ladró, chilló y huyó de las piedras reales y simuladas estaba reducido a tierra y polvo (y un tapete de pelos). Pronto será pasto, luego será pasto seco y tal vez volará por los aires. Será otra vez tierra en otras partes, y será planta. Tal vez se lo coma un hervívoro que a su vez sea alimento de un cazador. Tal vez un día forme parte de un humano, uno que un día pase junto a un cadaver de perro, y tal vez le de mucho asco. Irónico.
Uno de los seres vivos que más quiere la gente en general son los perros, eso animalillos que aprendieron a gesticular lo suficiente como para que los entendamos o creamos que los entendemos. Todo aquél que alguna vez ha tenido un perro y ha sufrido su muerte conoce la sensación de querer darle a su cuerpo un destino digno... cualquier cosa menos dejar que se pudra a la vista como cualquier pedazo de basura orgánica. Con eso se asegura uno de recordar a la mascota como fue en vida y nunca jamás por los hedores que generará después de ella.
Lamentablemente he tenido la mala suerte de conocer a un perro justo después de morir y hasta que se convirtió en prácticamente nada. Fue una pena. El primer día lo vi tirado, casi como dormido, como suele suceder con los cuerpos que recién dejaron de ser, en una banqueta de las que recorro diariamente en mi camino a tomar el camión. Día tras día en la mañana lo vi hincharse, pensando que ese día el camión de limpia municipal se lo llevaría. Obviamente el hedor aumentaba de manera proporcional con el volumen del peludo y otrora blanco can. Cada vez que salía de casa en la mañana me recordaba que debía cuzar la calle antes de llegar a ese punto, pero justo después me sumía en una serie de pensamientos que me hacía olvidar ese detalle hasta que mi nariz me hacía notar en dónde estaba.
Un día, como cuatro después que lo vi por primera vez, noté de reojo unos manchones negros: putrefacción a toda marcha, pensé, pero no era así. Alguien lo había grafiteado. Me pregunto si será interesante decir que grafiteaste a un pobre perro muerto. Para mí es mas bien algo enfermo.
Logré entrenar a mi memoria para que recordara lo de cruzar la calle, pero una mañana se me volvío a olvidar. La pestilencia era menos, pero suficiente para alertarme por dónde iba pasando. Ahí estaba: un tapete de pelos, y nada mas. Las bacterias y los gusanos hicieron su trabajo.
Ahora lo que alguna vez ladró, chilló y huyó de las piedras reales y simuladas estaba reducido a tierra y polvo (y un tapete de pelos). Pronto será pasto, luego será pasto seco y tal vez volará por los aires. Será otra vez tierra en otras partes, y será planta. Tal vez se lo coma un hervívoro que a su vez sea alimento de un cazador. Tal vez un día forme parte de un humano, uno que un día pase junto a un cadaver de perro, y tal vez le de mucho asco. Irónico.
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Crónicas marcianas,
El llano infinito
sábado, noviembre 04, 2006
¿Y tú quién eres?
Ya lo sé todas mis crónicas tienen que ver con reuniones, estados relajados y celebraciones, entonces ¿qué clase de posgrado es éste? Uno muy serio, como todos los que se respeten, pero para qué quieren que cuente aquí en cada nota cómo pasan las horas mientras quemo mis pestañas y gasto mis retinas leyendo escribiendo y alucinando con YACs, BACs, contigs y otros inventos de la más pequeña de las hijas de la biología. No, definitivamente eso no es algo que quieran saber, créanme.
En cambio, hay de vez en cuando eventos que valen ser compartidos con cualquier distraído que se deje llevar por las fuerzas del ciberespacio y caiga por aquí. Uno de estos eventos fue la Fiesta de Disfraces para celebrar el culto universal por lo que está más allá de la vida.
No puedo decir mucho, que las imágenes lo hagan por mí:

Los de primero. Nota importante: Cuando esto sucedió la beca aún no llegaba así que todo fue de segunda mano.

Dar Beider (región 4)

Princesa Amidala (región 4), Jipi, Campanita y PiterPan

El porro de mota más grande con el que jamás han alucinado en su vida

El Chapulín de ultratumba.....¿?

Gangster y una chica del CanCan

Mmmm... y ahora ¿quién podrá defenderla?

Batman en andropausia y ... ¿Tatiana Maravilla?
Cualquier cosa bizarra en cada foto, créanme, era peor en vivo y a todo color.
En cambio, hay de vez en cuando eventos que valen ser compartidos con cualquier distraído que se deje llevar por las fuerzas del ciberespacio y caiga por aquí. Uno de estos eventos fue la Fiesta de Disfraces para celebrar el culto universal por lo que está más allá de la vida.
No puedo decir mucho, que las imágenes lo hagan por mí:

Los de primero. Nota importante: Cuando esto sucedió la beca aún no llegaba así que todo fue de segunda mano.

Dar Beider (región 4)

Princesa Amidala (región 4), Jipi, Campanita y PiterPan

El porro de mota más grande con el que jamás han alucinado en su vida

El Chapulín de ultratumba.....¿?

Gangster y una chica del CanCan

Mmmm... y ahora ¿quién podrá defenderla?

Batman en andropausia y ... ¿Tatiana Maravilla?
Cualquier cosa bizarra en cada foto, créanme, era peor en vivo y a todo color.
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El llano infinito
viernes, noviembre 03, 2006
Día Abierto, Cinvestav Campus Guanajuato
Cuando uno se dedica mucho a una cosa que le apasiona suele invertir mucho de su tiempo y su atención a ella, dejando un poco de lado lo que sucede alrededor. Esto sucede mucho en ciencia. Sin embargo, de vez en cuando se da la oportunidad de salir a compartir lo que hacemos, de tratar de explicarlo a gente que no tiene idea de lo que se trata pero que tiene curiosidad.
Cuando esto pasa, la oportunidad de contagiar nuestro entusiasmo se vuelve sumamente emocionante, y los esfuerzos que se hacen por lograr que el resto del mundo comprenda lo que hacemos sorprenden a propios y extraños.
El sábado pasado se dio esta oportunidad: toda la comunidad del CINVESTAV Campus Guanajuato se olvidó un poco de su quehacer de producción científica para dedicarse a la divulgación. Esto se hizo durante el DIA ABIERTO, cuando el Centro abre sus puertas a público en general y les explica de manera divertida todo lo que hacemos, por qué lo hacemos y cómo lo hacemos.
Fue una maravilla: Puestitos donde la gente pordía ver y aprender qué era un bioinsecticida, como mejorar cultivos, qué era un gen y una proteína; juegos de lotería y sopa de letras, cerreras de costales y muchos otros para los niños, obras de teatro y recorridos donde la gente podía pasar a ver los robots que se utilizan para la secuenciacion del genoma de distintos organismos (ahí estuve yo, de guía de turistas).
Yo encantada y la gente, al parecer, también
He aquí la reseña gráfica:

Erandi en su puestito de que explica cómo obtener DNA con lo que tienes en tu cocina.

Carreras de costales: Plantas contra insectos ¿Quién será más fuerte?

¡Lotería! ¡Lotería! El que gane se lleva su plantita.

Una obra que explicaba qué era un transgénico... ¿se los imaginan en el laboratorio?

Escribe tu nombre en lenguaje de DNA.

¿Como infecta un virus a una planta? Todo se explicó aquí, en la cinta Virulina.

¡Llévela, llévela, su playera del recuerdo, bara bara...!
No puedo quejarme, este fue un muy buen año para ingresar por varias razones: Primero, es el año del 25 aniversario (festejado el pasado 10 de Octubre); los ciclos de conferencias y las actividades culturares fueron muy interesantes. Segundo, el día abierto sólo se hace cada dos años, y esta vez nos tocó apenas entrando, lo cual permite que uno se integre a la comunidad del centro de muy buena manera, y finalmente el lunes entrante se hará la entrega a la Presidencia de la República de la secuencia del genoma del maíz. Muchos eventos para los pocos mese que llevo aquí.
La exigencia y el nivel de competencia del centro es alto, los proyectos tienen mucha calidad y el ambiente es inmejorable. No pude haber tomado mejor decisión.
Más fotos del día abierto aquí.
Cuando esto pasa, la oportunidad de contagiar nuestro entusiasmo se vuelve sumamente emocionante, y los esfuerzos que se hacen por lograr que el resto del mundo comprenda lo que hacemos sorprenden a propios y extraños.
El sábado pasado se dio esta oportunidad: toda la comunidad del CINVESTAV Campus Guanajuato se olvidó un poco de su quehacer de producción científica para dedicarse a la divulgación. Esto se hizo durante el DIA ABIERTO, cuando el Centro abre sus puertas a público en general y les explica de manera divertida todo lo que hacemos, por qué lo hacemos y cómo lo hacemos.
Fue una maravilla: Puestitos donde la gente pordía ver y aprender qué era un bioinsecticida, como mejorar cultivos, qué era un gen y una proteína; juegos de lotería y sopa de letras, cerreras de costales y muchos otros para los niños, obras de teatro y recorridos donde la gente podía pasar a ver los robots que se utilizan para la secuenciacion del genoma de distintos organismos (ahí estuve yo, de guía de turistas).
Yo encantada y la gente, al parecer, también
He aquí la reseña gráfica:

Erandi en su puestito de que explica cómo obtener DNA con lo que tienes en tu cocina.

Carreras de costales: Plantas contra insectos ¿Quién será más fuerte?

¡Lotería! ¡Lotería! El que gane se lleva su plantita.

Una obra que explicaba qué era un transgénico... ¿se los imaginan en el laboratorio?

Escribe tu nombre en lenguaje de DNA.

¿Como infecta un virus a una planta? Todo se explicó aquí, en la cinta Virulina.

¡Llévela, llévela, su playera del recuerdo, bara bara...!
No puedo quejarme, este fue un muy buen año para ingresar por varias razones: Primero, es el año del 25 aniversario (festejado el pasado 10 de Octubre); los ciclos de conferencias y las actividades culturares fueron muy interesantes. Segundo, el día abierto sólo se hace cada dos años, y esta vez nos tocó apenas entrando, lo cual permite que uno se integre a la comunidad del centro de muy buena manera, y finalmente el lunes entrante se hará la entrega a la Presidencia de la República de la secuencia del genoma del maíz. Muchos eventos para los pocos mese que llevo aquí.
La exigencia y el nivel de competencia del centro es alto, los proyectos tienen mucha calidad y el ambiente es inmejorable. No pude haber tomado mejor decisión.
Más fotos del día abierto aquí.
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El llano infinito
jueves, octubre 19, 2006
Fiesta!!
Muchas cosas pueden pasar en 15 días. Y estos 15 días han estado llenos de actividad. Siempre pasó por mi cabeza que alguien que estudia un porsgrado debería caractrizarse por un estado de máximo estrés, un estómago por lo general vacío (o alimentado a deshoras), un par de ojeras que revelen noches en vela y un cerebro acosado por un río sin fin de información que debe ser procesada y asimilada eficientemente en tiempo récord.
Bien, pues no estaba tan equivocada, excepto por un detalle. Esta experiencia ha sido mucho menos estresante de lo que esperaba. Lo he disfrutado maravillosamente y existes muchas razones para ello.
Por un lado, en este momento sólo esto teniendo cursos teóricos. A pesar de la complejidad de los cursos, el estrés compartido siempre es menor. Para esto claro, se requiere de un conjunto de personas dispuestas a enfrentar con humor las angustias comunitaria. Cuando no son una, ni dos personas, sino 7 u 8... bueno, esto se convierte en una eterna fiesta, que va desde los comentarios más simples hasta el más elaborado humor negro.
Simplemente no puedo ser más afortunada: hago lo que me gusta, comparto la experiencia con gente que posee un gran sentido del humor y el instituto ha logrado que me ponga la camiseta.
Precisamente en días pasados nuestros esfuerzos estudiantiles fueron enfocados a disfrutar de las fiestas de aniversario: conferencias muchas, alimento gratuito elegantemente servido y (ya por nuestra cuenta) largas noches de ofrendas a Baco y Terpsícore.
¡Qué hermosa es la vida de estudiante!
Bien, pues no estaba tan equivocada, excepto por un detalle. Esta experiencia ha sido mucho menos estresante de lo que esperaba. Lo he disfrutado maravillosamente y existes muchas razones para ello.
Por un lado, en este momento sólo esto teniendo cursos teóricos. A pesar de la complejidad de los cursos, el estrés compartido siempre es menor. Para esto claro, se requiere de un conjunto de personas dispuestas a enfrentar con humor las angustias comunitaria. Cuando no son una, ni dos personas, sino 7 u 8... bueno, esto se convierte en una eterna fiesta, que va desde los comentarios más simples hasta el más elaborado humor negro.
Simplemente no puedo ser más afortunada: hago lo que me gusta, comparto la experiencia con gente que posee un gran sentido del humor y el instituto ha logrado que me ponga la camiseta.
Precisamente en días pasados nuestros esfuerzos estudiantiles fueron enfocados a disfrutar de las fiestas de aniversario: conferencias muchas, alimento gratuito elegantemente servido y (ya por nuestra cuenta) largas noches de ofrendas a Baco y Terpsícore.
¡Qué hermosa es la vida de estudiante!
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El llano infinito
lunes, octubre 02, 2006
Un mes cumplido, quedan 23.
El sábado pasado terminó el primer mes de clases y lo terminamos con bombo y platillo (léase exámen). Un mes que parecieron tres. Tal vez más. Envejecí lo que normalmente se envejece en un año y dormir lo que se duerme normalmente en dos semanas. Afortunadamente éste fue el último exámen del curso. El fin de semana estaba libre de tensiones.
Yo, como era de esperarse volví a mis tierras con toda la añoranza que un estudiante puede cargar en su mochila junto con la ropa sucia y la cartera vacía.
¿Y qué hice en estos días de calma académica y nula presión neuronal? ¿Acaso llamé a mis amigos para salir y bailar toda la noche? ¿O me fugué con el destinatario de mis supspiros a vagancias como las de viejos tiempos ya idos? ¿O me uní a alguna excursión familiar para hacer productivo mi fin de semana?¡No! Claro que no. Lo único que hice fue dormir, y cuando no estaba dormida igual estaba vegetando en la oscuridad de mi cuarto entre mis gatos de peluche y mi gato de verdad. Solo un momento desperté de mi letargo para disfrutar en casa la compañía del objeto de mis afectos quien me hizo amena la mañana del domingo.
No creo haber perdido mi fin de semana, porque no pueden imaginar la deliciosa experiencia que es dormir sin angustia ni pendiente alguno.
Ñam. Ñam.
Yo, como era de esperarse volví a mis tierras con toda la añoranza que un estudiante puede cargar en su mochila junto con la ropa sucia y la cartera vacía.
¿Y qué hice en estos días de calma académica y nula presión neuronal? ¿Acaso llamé a mis amigos para salir y bailar toda la noche? ¿O me fugué con el destinatario de mis supspiros a vagancias como las de viejos tiempos ya idos? ¿O me uní a alguna excursión familiar para hacer productivo mi fin de semana?¡No! Claro que no. Lo único que hice fue dormir, y cuando no estaba dormida igual estaba vegetando en la oscuridad de mi cuarto entre mis gatos de peluche y mi gato de verdad. Solo un momento desperté de mi letargo para disfrutar en casa la compañía del objeto de mis afectos quien me hizo amena la mañana del domingo.
No creo haber perdido mi fin de semana, porque no pueden imaginar la deliciosa experiencia que es dormir sin angustia ni pendiente alguno.
Ñam. Ñam.
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El llano infinito
lunes, septiembre 25, 2006
Más vale pájaro en mano...
Si algo tiene Irapuato en exceso son pájaros. En mi vida había visto tal cantidad de aves en un solo lugar. Y es que alrededor (e incluso en algunos sitios al interior) de la ciudad abundan los campos de trigo y sorgo, lo cual debe ser muy atractivo para una parvada de cientos (¿miles?) de pájaros (todos de apagados colores) que ve aquí un paraíso de cereal y semillas en abundancia.
No se puede andar en la calle a partir de las seis de la tarde, porque todo es un desconcierto de canto de pájaros, nada melodioso y solo comparable con el ruido de los autos a hora pico sobre los cuales vuelan. Ni qué decir del miedo que inspira caminar por una calle sobre la que un momento sí y otro (más corto) no, surge de la nada un río de plumas y picos interminable amenazando con descargar lo que su organismo ya no desea conservar más.
A partir de esa hora los árboles tienen una dinámica más parecida a un hormiguero, y los cables de luz, teléfono y televisión se ven invadidos por estos especímenes creando un paisaje tan escabroso que cualquier fan del señor Hitchcock podría sentirse amedrentado.
Algún día tomaré una foto. Cuando tenga cámara.
No se puede andar en la calle a partir de las seis de la tarde, porque todo es un desconcierto de canto de pájaros, nada melodioso y solo comparable con el ruido de los autos a hora pico sobre los cuales vuelan. Ni qué decir del miedo que inspira caminar por una calle sobre la que un momento sí y otro (más corto) no, surge de la nada un río de plumas y picos interminable amenazando con descargar lo que su organismo ya no desea conservar más.
A partir de esa hora los árboles tienen una dinámica más parecida a un hormiguero, y los cables de luz, teléfono y televisión se ven invadidos por estos especímenes creando un paisaje tan escabroso que cualquier fan del señor Hitchcock podría sentirse amedrentado.
Algún día tomaré una foto. Cuando tenga cámara.
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El llano infinito
domingo, septiembre 17, 2006
Untitled...
Viernes, con clases el sábado pero vierenes al fin y al cabo. Y para redondear, viernes patrio. Doble pretexto, doble necesidad de fiesta.
Era ya una necesidad de toda la generación entrante de biotecnólogos tener espacio y tiempo para perder la seriedad y destapar la mente atiborrada de tanto inglés, enzimas y otras maravillas que nos encantan pero que también nos han estado estresando tanto.
Por fin algún docto recién bañado por la gracia del anhelado grado decidió que su festejo debía ser para todos y atinó a colocar un anuncio que fue un alivio para nuestras mentes deseosas de esparcimiento comunitario: "Noche mexicana y titulación...". No había más que decir.
Llegamos a las nueve al lugar que se nos fue indicado: un terreno rodeado de una gran barda de ladrillos y una puerta negra. Tocamos. La puerta se abre automáticamente y nos recibe un vigilante. Nosotros, con las provisiones propias de la ocasión en la mano, preguntams si ahí era la fiesta. Nunca específicamos qué fiesta, pero el vigilante dijo que sí, que ahí era. Entramos. El jardín era enorme y muy bien ciudado. Había cancha de tenis y al final un lugar techado muy mono donde estaba reunida la gente. Llegamos un poco cohibidos ante la excelencia del lugar, pero luego no pudimos evitar la risa al ver que solo había familias, y que no conocíamos a nadie. Todos se nos quedaron viendo, pero nadie nos dijo nada. Era la fiesta equivocada. Mmm.
Botados de risa y ante la mirada escrutadora de los presentes emprendimos la graciosa retirada y llamamos al que nos había invintado: Estábamos a una cuadra del lugar. El sitio correcto estaba más de acuerdo a lo que esperábamos para una fiesta de estudiantes, por mucho que fueran de posgrado.
La noche pasó entre danzas y bebidas rituales, todo bajo control porque de todos modos el sábado teníamos clases. Y nos fuimos (en mi caso, más por necesidad que por ganas) a las dos y media.
El sabado en clase, algunos no pudieron evitar las reacciones orgánicas propias de una noche de excesos. Sin embargo yo me sentí bastante despierta, y es que para mí fue el descanso perfecto.
Por la tarde de ese mismo día esperábamos tener una concurrida tarde de café aprovechando que nos dejarían reposar ese fin de semana sin leer mayor cosa. El número de asistentes se vió considerablemente reducido debido a un rudo aguacero repentino. Los que ya estábamos en la calle tuvimos que mojarnos un poco. En fin. Ya pasada la lluvia recorrimos el centro y nos encontramos con la nota de que si bien irapuato no es una ciudad cosmopolita, puede tener algunos encantos para embobar a los paseantes:


Fuente de Aguas Danzarinas. Lo admito, son fotos de la red, pero no tengo cámara y mi celular es de esos viejitos que solo es teléfono y telégrafo electrónico. A falta de cámara, la red. Pero estuve ahi y sí se ven así de bonitas.
Era ya una necesidad de toda la generación entrante de biotecnólogos tener espacio y tiempo para perder la seriedad y destapar la mente atiborrada de tanto inglés, enzimas y otras maravillas que nos encantan pero que también nos han estado estresando tanto.
Por fin algún docto recién bañado por la gracia del anhelado grado decidió que su festejo debía ser para todos y atinó a colocar un anuncio que fue un alivio para nuestras mentes deseosas de esparcimiento comunitario: "Noche mexicana y titulación...". No había más que decir.
Llegamos a las nueve al lugar que se nos fue indicado: un terreno rodeado de una gran barda de ladrillos y una puerta negra. Tocamos. La puerta se abre automáticamente y nos recibe un vigilante. Nosotros, con las provisiones propias de la ocasión en la mano, preguntams si ahí era la fiesta. Nunca específicamos qué fiesta, pero el vigilante dijo que sí, que ahí era. Entramos. El jardín era enorme y muy bien ciudado. Había cancha de tenis y al final un lugar techado muy mono donde estaba reunida la gente. Llegamos un poco cohibidos ante la excelencia del lugar, pero luego no pudimos evitar la risa al ver que solo había familias, y que no conocíamos a nadie. Todos se nos quedaron viendo, pero nadie nos dijo nada. Era la fiesta equivocada. Mmm.
Botados de risa y ante la mirada escrutadora de los presentes emprendimos la graciosa retirada y llamamos al que nos había invintado: Estábamos a una cuadra del lugar. El sitio correcto estaba más de acuerdo a lo que esperábamos para una fiesta de estudiantes, por mucho que fueran de posgrado.
La noche pasó entre danzas y bebidas rituales, todo bajo control porque de todos modos el sábado teníamos clases. Y nos fuimos (en mi caso, más por necesidad que por ganas) a las dos y media.
El sabado en clase, algunos no pudieron evitar las reacciones orgánicas propias de una noche de excesos. Sin embargo yo me sentí bastante despierta, y es que para mí fue el descanso perfecto.
Por la tarde de ese mismo día esperábamos tener una concurrida tarde de café aprovechando que nos dejarían reposar ese fin de semana sin leer mayor cosa. El número de asistentes se vió considerablemente reducido debido a un rudo aguacero repentino. Los que ya estábamos en la calle tuvimos que mojarnos un poco. En fin. Ya pasada la lluvia recorrimos el centro y nos encontramos con la nota de que si bien irapuato no es una ciudad cosmopolita, puede tener algunos encantos para embobar a los paseantes:


Fuente de Aguas Danzarinas. Lo admito, son fotos de la red, pero no tengo cámara y mi celular es de esos viejitos que solo es teléfono y telégrafo electrónico. A falta de cámara, la red. Pero estuve ahi y sí se ven así de bonitas.
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El llano infinito
jueves, septiembre 14, 2006
Quince días...
Bien, pues ya casi cumplo quince días y apenas ayer se me hizo ir al cine. No me sobra dinero, pero bien podría haberme dado el gusto de salir a conocer los atractivos de Puebloquieto el pasado fin de semana.
Pero si es verdad que estando la panza llena se tiene al corazón contento, también es cierto que al que bien duerme nada le duele. De martes a sábado cambié de fecha con la mirada clavada en hojas impresas, en un idioma que por más universal que quiera ser no será el mío nunca. El viernes ví el amanecer, o mas bien no lo vi, porque estaba en vela cuando sucedió pero mi mirada estaba absorta en la pantalla de una computadora. Luego entonces no puede tener mejor fin de semana que recuperar en lo posible las horas de sueño perdidas, que al dormir también se vive y si no pregunten a los que sufren de insomnio inexplicable, que son muchos en estos días.
Llegó el lunes, y las lecturas seguían llegando cual plagas antiquísimas, sin que parecieran tener fin. Y si bien es cierto que estoy aquí por gusto, todos los extremos son malos y la mente como el cuerpo requiere de válvulas de escape con cierta regularidad.
Así que a pregunta expresa de mis cohabitantes, no pude más que decir que sí, que por favor, que no nos tardáramos más y partiéramos rumbo a la sala de cine. ¿A ver qué? No sé, la cartelera es algo que hace mucho no consulto y de la tele nomás me acuerdo de vez en cuando.
Llegamos por fin y alguien sugirió ver Muerte súbita, por mí podríamos haber escogido al azar pues no tenía referencia de nada. Entramos y fue una agradable experiencia (excepto por la voz del convicto negro que es más enfadosa incluso que la mía, lo cual ya es mucho, pero mucho decir). Una película de acción típica de policias americanos, autos chocados, balazos, explosiones, chismosos, un héroe que no es la mejor persona del mundo pero es el mejor ejemplo del hijo pródigo vuelto para arrepentirse de todo y ser el mejor y más querido.
Nada que te exija usar el cerebro pues. Pude apagarlo entonces y sentir el agradable descanso neuronal como quien siente alivio de su sed en los mediodías atormentadores de Irapuato.
Hoy no hubo mas lecturas. Gracias, mil gracias.
Pero si es verdad que estando la panza llena se tiene al corazón contento, también es cierto que al que bien duerme nada le duele. De martes a sábado cambié de fecha con la mirada clavada en hojas impresas, en un idioma que por más universal que quiera ser no será el mío nunca. El viernes ví el amanecer, o mas bien no lo vi, porque estaba en vela cuando sucedió pero mi mirada estaba absorta en la pantalla de una computadora. Luego entonces no puede tener mejor fin de semana que recuperar en lo posible las horas de sueño perdidas, que al dormir también se vive y si no pregunten a los que sufren de insomnio inexplicable, que son muchos en estos días.
Llegó el lunes, y las lecturas seguían llegando cual plagas antiquísimas, sin que parecieran tener fin. Y si bien es cierto que estoy aquí por gusto, todos los extremos son malos y la mente como el cuerpo requiere de válvulas de escape con cierta regularidad.
Así que a pregunta expresa de mis cohabitantes, no pude más que decir que sí, que por favor, que no nos tardáramos más y partiéramos rumbo a la sala de cine. ¿A ver qué? No sé, la cartelera es algo que hace mucho no consulto y de la tele nomás me acuerdo de vez en cuando.
Llegamos por fin y alguien sugirió ver Muerte súbita, por mí podríamos haber escogido al azar pues no tenía referencia de nada. Entramos y fue una agradable experiencia (excepto por la voz del convicto negro que es más enfadosa incluso que la mía, lo cual ya es mucho, pero mucho decir). Una película de acción típica de policias americanos, autos chocados, balazos, explosiones, chismosos, un héroe que no es la mejor persona del mundo pero es el mejor ejemplo del hijo pródigo vuelto para arrepentirse de todo y ser el mejor y más querido.
Nada que te exija usar el cerebro pues. Pude apagarlo entonces y sentir el agradable descanso neuronal como quien siente alivio de su sed en los mediodías atormentadores de Irapuato.
Hoy no hubo mas lecturas. Gracias, mil gracias.
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El llano infinito
sábado, septiembre 02, 2006
Entre pájaros y lagos.
Todo empezó por la carencia de una superficie que no fuera el duro, frio y bajo suelo, donde pudiera poner mi montón de chucherías dentro demi nuevo aposento. Saliendo de mi primer día de actividades y aprovechando que aún no tenía ninguna fea tarea que hacer dirigí mis pasos al barrio viejo, al centro pues, donde habría de encontrar toda clase de pupitres, centros de cómputo, escritorios y cosas por el estilo. Yo, que solo quería una mesita simple, una superficie con cuatro patas, me dí cuenta que ya nadie entre los muebleros las maneja. Lo simple pasó de moda. El resto de objetos que servía para lo mismo eran muy monos pero no podía solventarlos. Al menos no en estos días en que la beca aún no llega y lo que tengo está ya repartido entre alimento, transporte, pagar la renta y los servicios. Eso de ser gente grande no deja muchas ganancias, definitivamente.
Finalmente, después de recorrer la parte más simpática y maquillada del centro (muy mona, por cierto) decidí encaminarme al boulevard donde está Aurrera, Soriana y la Central, y que está a tres o cuatro cuadras de la última calle bonita del centro y por donde pasa el camión que me lleva a mi casa.
Ahí voy, andando en dirección opuesta a como llegué, sin conocer pero con la certeza de que voy en el rumbo correcto. Las calles pierden cada vez más el encanto. Son más simples, más sucias tambien. Luego, caigo en la cuenta de que he pasado por tres cantinas en una cuadra: paredes grafiteadas, puerta al estilo Old West (muy pero muy old), y con nombres tan crudos como Aquí gozas, El compadrito, y cosas así. Centros de vicio, de recreación acompañada de cerveza y cigarro, de albur, de mala leche. ¿Dónde andaba? Yo no pasé por aquí para llegar al centro.
"Voy bien" me decía, segura de que el rumbo era correcto, aunque en el fondo empezaba a dudar. Pasa un hombre con una gasa a medio cachete. El brazo tatuado y una argolla en la oreja. Sonríe, no a mi, a una niña de colitas y mochila de Winnie Pooh que lleva de la mano y que le dice apá. Luego veo venir un hombre en bicicleta, rapado, con camisa a cuadros y bermuda de mezclilla hasta la pantorrilla, muy, pero muy holgado, cicatriz en la cara. "Hay mucha gente, son las cuatro de la tarde..." pienso, para aplacar mis nervios. Él pasa de largo, ni me voltea a ver. Respiro. Decido poner cara de palo. Es un hecho. No debo volver a pasar por aquí. La calle, Lerdo de Tejada. Nunca más.
Decido dar vuelta a la izquierda en la siguiente esquina, para llegar a la calle por la que llegué al centro, mucho más agradable. Antes de que eso suceda, por fin visualizo a dos cuadras cortas, el camellón, los señalamientos, los semáforos: El boulevard. Definitivamente el rumbo era correcto, la diferencia fueron dos cuadras a la izquierda.
Conforme me acercaba al boulevard alcancé a pasar otras dos cantinas, los nombres empezaban a ser menos burdos: El lago azul, El pájaro azul. Todo azul. Por mí podrían ser verdes, amarillos o tricolores, con tal de no volver. Pero tuve que volver.
Cuando subí al camión, vi como dió vuelta hacia territorio recién descubirto. No las repasaré todas, pero ahora, cada vez que quiera volver del centro comercial a mi casa, tendré que volver a pasar por el nada poético Lago azul.
Finalmente, después de recorrer la parte más simpática y maquillada del centro (muy mona, por cierto) decidí encaminarme al boulevard donde está Aurrera, Soriana y la Central, y que está a tres o cuatro cuadras de la última calle bonita del centro y por donde pasa el camión que me lleva a mi casa.
Ahí voy, andando en dirección opuesta a como llegué, sin conocer pero con la certeza de que voy en el rumbo correcto. Las calles pierden cada vez más el encanto. Son más simples, más sucias tambien. Luego, caigo en la cuenta de que he pasado por tres cantinas en una cuadra: paredes grafiteadas, puerta al estilo Old West (muy pero muy old), y con nombres tan crudos como Aquí gozas, El compadrito, y cosas así. Centros de vicio, de recreación acompañada de cerveza y cigarro, de albur, de mala leche. ¿Dónde andaba? Yo no pasé por aquí para llegar al centro.
"Voy bien" me decía, segura de que el rumbo era correcto, aunque en el fondo empezaba a dudar. Pasa un hombre con una gasa a medio cachete. El brazo tatuado y una argolla en la oreja. Sonríe, no a mi, a una niña de colitas y mochila de Winnie Pooh que lleva de la mano y que le dice apá. Luego veo venir un hombre en bicicleta, rapado, con camisa a cuadros y bermuda de mezclilla hasta la pantorrilla, muy, pero muy holgado, cicatriz en la cara. "Hay mucha gente, son las cuatro de la tarde..." pienso, para aplacar mis nervios. Él pasa de largo, ni me voltea a ver. Respiro. Decido poner cara de palo. Es un hecho. No debo volver a pasar por aquí. La calle, Lerdo de Tejada. Nunca más.
Decido dar vuelta a la izquierda en la siguiente esquina, para llegar a la calle por la que llegué al centro, mucho más agradable. Antes de que eso suceda, por fin visualizo a dos cuadras cortas, el camellón, los señalamientos, los semáforos: El boulevard. Definitivamente el rumbo era correcto, la diferencia fueron dos cuadras a la izquierda.
Conforme me acercaba al boulevard alcancé a pasar otras dos cantinas, los nombres empezaban a ser menos burdos: El lago azul, El pájaro azul. Todo azul. Por mí podrían ser verdes, amarillos o tricolores, con tal de no volver. Pero tuve que volver.
Cuando subí al camión, vi como dió vuelta hacia territorio recién descubirto. No las repasaré todas, pero ahora, cada vez que quiera volver del centro comercial a mi casa, tendré que volver a pasar por el nada poético Lago azul.
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